La Plataforma ciutadana IgualadaxIgualada, impulsada per
l’entitat Músics per la Solidaritat, va aconseguir mobilitzar un miler
de voluntaris dissabte passat que, des de les 10h del matí fins les 8h
del vespre, van omplir els carrers d’Igualada amb activitats molt
diverses, tot amb un únic objectiu: mobilitzar la ciutadania perquè
portessin aliments per un banc de queviures que, fins dissabte, estava
molt baix de provisions.
Al final es van recollir 22.000 quilos d’aliments que serviran per abastar les necessitats del Banc de Queviures d’Igualada durant nou mesos. L’organització va recaptar també un total de 3.600 euros que es destinaran a comprar aliments frescos.
Des de l'Agermanament també ens vam afegir a la iniciativa i vam aconseguir omplir un arbre de Nadal amb tot d'aliments amb el desig que arribessin a tohom.
dimarts, 27 de desembre del 2011
dilluns, 12 de desembre del 2011
Después de las inundaciones: Silencio
Crónica de Angel Arnaiz
Al anochecer, cuando el trabajo del día ha culminado, las calles permanecen silenciosas. Ya no está la bulla de niños y niñas, muchachos y muchachas, jugando en la cancha de baloncesto iluminada con cuatro potentes focos. Los jóvenes, varones, que platicaban a estas horas de anochecer junto al viejo tanque de agua, traído de Nicaragua hace veintiún años, en una esquina del parque, tampoco se sientan en sus gradas. Apenas alguna persona transita de aquí para allá en esas horas propicias para la convivencia comunal. Los vecinos dejaron de salir a la puerta de entrada al patio y vivienda. Y ni siquiera hay alguna pareja jovencita furtiva en algún lugar más apartado y oscuro. Ni las televisiones suenan con sus inacabables telenovelas o sus noticieros camuflando su ideología capitalista. Apenas una par de casas han adornado este año sus paredes con lucecitas navideñas. Casi nada se mueve en este tiempo de diciembre. Ni siquiera los perros salen a ladrar a las puertas de las casas de sus dueños, ni, menos, a las calles, como cuando se juntaban a ladrar, latiendo fuerte un grupo de ellos, al paso de cualquier viandante cercano en esas horas nocturnas. Ni en la tienda de la Besfalia –así, como suena- se reúnen ya para jugar cartas o a la maquinita tragamonedas o a las grandes pláticas de final del día esos hombres que han creado su centro social popular en esa esquina por la entrada a la comunidad. Los focos o lámparas públicos, colgados en los altos postes de las calles, permanecen oscuros en su mayoría, sin encenderse, fregados por la reciente superinundación, que nos ha quebrado hasta la comunicación humana existente, diurna y nocturna.
La llena ha barrido todo. Ha limpiado nuestras almas hasta de la fina sonrisa irónica que caracteriza las relaciones informales comunitarias. Los saludos son amables, cortos, serios. Las pláticas de esto y de lo otro, breves, en pequeños círculos, aisladas. Algunos de los primeros en llegar piensan reunir a los miembros “fundadores” de la comunidad para replantear nuestra existencia aquí.
Nada en las calles. Silencio.
El silencio nos rodea ahora aquí. Es un silencio meditativo. Profundo. Humano y humanizante. Moderador de toda pretensión. Pacífico y pacificador. Purificador también.
No puedo menos que contrastarlo con la algarabía provocada cada día por la acaparación financiera internacional. Me quedo con esto. Con nuestro ser humano débil y solidario. Con el espíritu de seguir adelante pase lo que pase. Con el afán de superación de los jóvenes, desde quienes se reúnen en una casa en círculos de alfabetización hasta quienes van a la universidad todos los sábados, desde quienes se acompañan o se casan formal hasta quienes echan horas de trabajo voluntario para celebrar una navidad más linda y participada, con belenes grandes naturales y pastorelas y posadas. Desde los adultos mayores –ahorita llaman así a los ancianos de toda la vida- que se reúnen para una charla para la autoestima, hasta las niñas y niños que recogen un juguete que les han traído. Desde los amigos y amigas que conviven con nosotros en la distancia geográfica hasta los agentes de instituciones y organizaciones que posibilitan una vida más digna en nuestros ambientes campesinos empobrecidos.
Humano y humanizante. Así es nuestro silencio hoy en el Bajo Lempa usuluteco. Así es nuestro silencio hoy tras la gran llena de octubre y ante la llegada de la navidad 2011, en pleno diciembre tropical.
Volver al especial sobre las inundaciones
Al anochecer, cuando el trabajo del día ha culminado, las calles permanecen silenciosas. Ya no está la bulla de niños y niñas, muchachos y muchachas, jugando en la cancha de baloncesto iluminada con cuatro potentes focos. Los jóvenes, varones, que platicaban a estas horas de anochecer junto al viejo tanque de agua, traído de Nicaragua hace veintiún años, en una esquina del parque, tampoco se sientan en sus gradas. Apenas alguna persona transita de aquí para allá en esas horas propicias para la convivencia comunal. Los vecinos dejaron de salir a la puerta de entrada al patio y vivienda. Y ni siquiera hay alguna pareja jovencita furtiva en algún lugar más apartado y oscuro. Ni las televisiones suenan con sus inacabables telenovelas o sus noticieros camuflando su ideología capitalista. Apenas una par de casas han adornado este año sus paredes con lucecitas navideñas. Casi nada se mueve en este tiempo de diciembre. Ni siquiera los perros salen a ladrar a las puertas de las casas de sus dueños, ni, menos, a las calles, como cuando se juntaban a ladrar, latiendo fuerte un grupo de ellos, al paso de cualquier viandante cercano en esas horas nocturnas. Ni en la tienda de la Besfalia –así, como suena- se reúnen ya para jugar cartas o a la maquinita tragamonedas o a las grandes pláticas de final del día esos hombres que han creado su centro social popular en esa esquina por la entrada a la comunidad. Los focos o lámparas públicos, colgados en los altos postes de las calles, permanecen oscuros en su mayoría, sin encenderse, fregados por la reciente superinundación, que nos ha quebrado hasta la comunicación humana existente, diurna y nocturna.
La llena ha barrido todo. Ha limpiado nuestras almas hasta de la fina sonrisa irónica que caracteriza las relaciones informales comunitarias. Los saludos son amables, cortos, serios. Las pláticas de esto y de lo otro, breves, en pequeños círculos, aisladas. Algunos de los primeros en llegar piensan reunir a los miembros “fundadores” de la comunidad para replantear nuestra existencia aquí.
Nada en las calles. Silencio.
El silencio nos rodea ahora aquí. Es un silencio meditativo. Profundo. Humano y humanizante. Moderador de toda pretensión. Pacífico y pacificador. Purificador también.
No puedo menos que contrastarlo con la algarabía provocada cada día por la acaparación financiera internacional. Me quedo con esto. Con nuestro ser humano débil y solidario. Con el espíritu de seguir adelante pase lo que pase. Con el afán de superación de los jóvenes, desde quienes se reúnen en una casa en círculos de alfabetización hasta quienes van a la universidad todos los sábados, desde quienes se acompañan o se casan formal hasta quienes echan horas de trabajo voluntario para celebrar una navidad más linda y participada, con belenes grandes naturales y pastorelas y posadas. Desde los adultos mayores –ahorita llaman así a los ancianos de toda la vida- que se reúnen para una charla para la autoestima, hasta las niñas y niños que recogen un juguete que les han traído. Desde los amigos y amigas que conviven con nosotros en la distancia geográfica hasta los agentes de instituciones y organizaciones que posibilitan una vida más digna en nuestros ambientes campesinos empobrecidos.
Humano y humanizante. Así es nuestro silencio hoy en el Bajo Lempa usuluteco. Así es nuestro silencio hoy tras la gran llena de octubre y ante la llegada de la navidad 2011, en pleno diciembre tropical.
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dijous, 8 de desembre del 2011
Militarisme a Amèrica Llatina
A Amèrica Llatina s’està produint un procés de transformació política
molt important respecte al seu passat recent, tant, que és sens dubte
el continent on s’estan produint més canvis de règims conservadors i
dictadures militars cap a democràcies més participatives i socials, processos que obren l’esperança
que s’avanci a superar les pobresa en què estaven immergits
aquests països.
Però aquestes esperances de superar l’endarreriment social que patien té en el militarisme un perill que frustri les esperances de canvi. Un militarisme que té a veure tant amb l'intervencionisme dels Estats Units, com a dinàmiques internes d'aquests països.
Us deixem amb dos enllaços interessants, procedents del Centre d'Estudis per la Pau JM Delàs, per entendre què està passant i reflexionar-hi. Com veureu l'Estat Espanyol també hi té bastant a dir.
Però aquestes esperances de superar l’endarreriment social que patien té en el militarisme un perill que frustri les esperances de canvi. Un militarisme que té a veure tant amb l'intervencionisme dels Estats Units, com a dinàmiques internes d'aquests països.
Us deixem amb dos enllaços interessants, procedents del Centre d'Estudis per la Pau JM Delàs, per entendre què està passant i reflexionar-hi. Com veureu l'Estat Espanyol també hi té bastant a dir.
dimarts, 6 de desembre del 2011
Fin de curso en el Centro de Desarrollo Integral de Nueva Esperanza
Cierre de año lectivo del CDI de Nueva Esperanza, Bajo Lempa, Jiquilisco, Usulután, El Salvador.
Vídeo de José Moises.
Vídeo de José Moises.
diumenge, 4 de desembre del 2011
Actualitat del projecte de música i de memòria històrica.
Amb l’objectiu donar a conèixer els projectes que s’estan duent a terme a la Zona del Bajo Lempa (El Salvador), Amics i Amigues de Nueva Esperanza convidà el passat 17 de novembre en la seva Assemblea anual a dos representats de l'Agermanament Igualada-Nueva Esperanza.
Pel que fa a “Música per l'Esperança”, Glòria Mestre va explicar l’evolució i l’estat actual del projecte.
Va destacar la il•lusió i l'interès per la música dels més de 100 alumnes que han tingut l'oportunitat de tenir accés a la formació musical. Gràcies a la feina feta per part dels cinc mestres populars de música que els formen i el suport d'Igualada i Birmingham, aquests alumnes poden aprendre a tocar un instrument, en un context amb ben poques possibilitats d'accés a aquest tipus d'aprenentatge i de poc suport en la identitat musical de país.
Explicà que ara una de les línies d'actuació és l’autogestió del projecte, i remarcà la importància de que “Música per l'Esperança” no només és el “fet” d'aprendre música sinó que també és una forma de cohesió social entre els joves, en un context de país amb un alt índex de delinqüència juvenil.
Destacà però, que ara mateix l’actuació més imminent és l’avaluació dels desperfectes causats per les greus inundacions, com és el cas d'instruments musicals i locals d’assaigs.
Per altra banda, Dan Ortínez també detallà el treball realitzat aquest estiu a la zona del Bajo Lempa, en el projecte de creació audiovisual de la Memòria Històrica d’aquesta zona de El Salvador.
El treball de Dan Ortínez a Nueva Esperanza es va desenvolupar en tres parts, totes elles amb l'objectiu comú d'enregistrar vivències personals de la Guerra Civil de El Salvador que no volen quedar en l'oblit. La primera línia d'actuació va ser la formació de joves en l’ús de recursos audiovisuals per al recull de la memòria històrica del seu àmbit més proper. La segona part va ser l’enregistrament de testimonis directes del conflicte i de gran vàlua per a la reconstrucció històrica de Nueva Esperanza. I per últim, la creació d’un documental que té com a fil conductor la vida d’una internacionalista catalana que morí durant el conflicte armat de El Salvador.>
En el torn final de preguntes, Ortínez va mostrar la necessitat d'aquest tipus de projectes tot explicant que el govern salvadoreny no ha apostat per a la reconstrucció de la memòria històrica, en un país on “no existeixen estudis universitaris d’Història”. Així mateix, un dels pocs generadors i difusors relacionats amb la memòria històrica de El Salvador, va explicar, és la UCA (Universidad Centroamericana) i el “Museo de la palabra y la imagen”, creat i gestionat gràcies a una iniciativa privada.
Pel que fa a “Música per l'Esperança”, Glòria Mestre va explicar l’evolució i l’estat actual del projecte.
Va destacar la il•lusió i l'interès per la música dels més de 100 alumnes que han tingut l'oportunitat de tenir accés a la formació musical. Gràcies a la feina feta per part dels cinc mestres populars de música que els formen i el suport d'Igualada i Birmingham, aquests alumnes poden aprendre a tocar un instrument, en un context amb ben poques possibilitats d'accés a aquest tipus d'aprenentatge i de poc suport en la identitat musical de país.
Explicà que ara una de les línies d'actuació és l’autogestió del projecte, i remarcà la importància de que “Música per l'Esperança” no només és el “fet” d'aprendre música sinó que també és una forma de cohesió social entre els joves, en un context de país amb un alt índex de delinqüència juvenil.
Destacà però, que ara mateix l’actuació més imminent és l’avaluació dels desperfectes causats per les greus inundacions, com és el cas d'instruments musicals i locals d’assaigs.
Per altra banda, Dan Ortínez també detallà el treball realitzat aquest estiu a la zona del Bajo Lempa, en el projecte de creació audiovisual de la Memòria Històrica d’aquesta zona de El Salvador.
El treball de Dan Ortínez a Nueva Esperanza es va desenvolupar en tres parts, totes elles amb l'objectiu comú d'enregistrar vivències personals de la Guerra Civil de El Salvador que no volen quedar en l'oblit. La primera línia d'actuació va ser la formació de joves en l’ús de recursos audiovisuals per al recull de la memòria històrica del seu àmbit més proper. La segona part va ser l’enregistrament de testimonis directes del conflicte i de gran vàlua per a la reconstrucció històrica de Nueva Esperanza. I per últim, la creació d’un documental que té com a fil conductor la vida d’una internacionalista catalana que morí durant el conflicte armat de El Salvador.>
En el torn final de preguntes, Ortínez va mostrar la necessitat d'aquest tipus de projectes tot explicant que el govern salvadoreny no ha apostat per a la reconstrucció de la memòria històrica, en un país on “no existeixen estudis universitaris d’Història”. Així mateix, un dels pocs generadors i difusors relacionats amb la memòria històrica de El Salvador, va explicar, és la UCA (Universidad Centroamericana) i el “Museo de la palabra y la imagen”, creat i gestionat gràcies a una iniciativa privada.
dissabte, 3 de desembre del 2011
XV FESTIVAL ARTÍSTICO CHALATECO i el V FESTIVAL DEL MAÍZ per internet
L'horari és el següent
- 1-3 de desembrea a partir de les 18:00
- 4 de desembre a partir de las 15:00
divendres, 2 de desembre del 2011
Nueva directiva comunal en Nueva Esperanza
Este viernes fue elegida por votación en asamblea comunitaria la nueva directiva comunal, con vigencia de dos años.
Han sido electos y aceptado su nombramiento once componentes, siete mujeres y cuatro hombres.
La presidencia la mantiene un varón Marvin Morales. Pueden saludarle, felicitarle y darle ánimos en la cuenta de facebook de su compañera de vida Heidi Ruiz. La vicepresidenta es Blanca Estela Guardado. Tiene cuenta en facebook con el nombre de Blanca Guardado.
La mayoría de sus componentes, ocho, son jóvenes, alrededor de los treinta años de edad. Pertenecen a la que yo llamo “Generación de las hijas e hijos de la guerra”, nacidos entre 1976 y 1991.
La directiva anterior tenía componentes mayores –la generación que “hizo” la guerra, combatientes, hermanos mayores y padres/madres de estos jóvenes- y jóvenes adultos (no jovencitos) en semejante proporción.
Esta elección se realizó en segunda convocatoria, porque en la primera hubo una presentación de una lista cerrada de candidatos que provocó gran debate y fue aplazada hasta este viernes 1 de diciembre. Esa presentación de lista cerrada, o sea, con candidatos ya señalados para los correspondientes cargos, era la primera vez que se realizaba en la comunidad en los veinte años largos de vida que tenemos. Las fotos para otra ocasión.
Crónica de Angel Arnaiz
La presidencia la mantiene un varón Marvin Morales. Pueden saludarle, felicitarle y darle ánimos en la cuenta de facebook de su compañera de vida Heidi Ruiz. La vicepresidenta es Blanca Estela Guardado. Tiene cuenta en facebook con el nombre de Blanca Guardado.
La mayoría de sus componentes, ocho, son jóvenes, alrededor de los treinta años de edad. Pertenecen a la que yo llamo “Generación de las hijas e hijos de la guerra”, nacidos entre 1976 y 1991.
La directiva anterior tenía componentes mayores –la generación que “hizo” la guerra, combatientes, hermanos mayores y padres/madres de estos jóvenes- y jóvenes adultos (no jovencitos) en semejante proporción.
Esta elección se realizó en segunda convocatoria, porque en la primera hubo una presentación de una lista cerrada de candidatos que provocó gran debate y fue aplazada hasta este viernes 1 de diciembre. Esa presentación de lista cerrada, o sea, con candidatos ya señalados para los correspondientes cargos, era la primera vez que se realizaba en la comunidad en los veinte años largos de vida que tenemos. Las fotos para otra ocasión.
Crónica de Angel Arnaiz
divendres, 18 de novembre del 2011
La vida continua al Bajo Lempa...
dimecres, 16 de novembre del 2011
Purificación (Angel Arnaiz)
Algo pesa, o pasa, en el alma. En el fondo más fondo de uno mismo. El agua se ha ido –por el momento, por este año incluso, ¿hasta el próximo?-, pero un poso pesa en el hondón de mí, de mi vida, de mi persona, de mi realidad intransferible. Y de las familias, y la comunidad, y toda la población del Bajo Lempa.
Es como el polvo fino, fino, que ha quedado en piso de las casas, en las paredes, en los muebles, en las calles, al paso de las aguas de esta macrollena o superinundación de este octubre 2011. Lo limpias, lo vuelves a limpiar y ahí está. En las calles que van hacia la bahía de Jiquilisco, hacia el sur, piedras lavadas, sueltas, de todos los tamaños. En las calles que van de oriente a poniente o en la dirección contraria, si ustedes prefieren, de oeste a este, polvo, polvillo, una capa de polvo que cubre tus zapatos, no digamos ya yinas o sandalias, o pies descalzos. ¿Y en tu alma, cómo ha quedado esa agua lodosa en tu interior? ¿Se ha ido ya? ¿Ha lavado tus preocupaciones, tus quereres, tus pensamientos? ¿Hasta la próxima?
Uno está acostumbrado, curtido, que se dice, con una piel firme, como esa corteza de los árboles antiguos, crecidos a lo largo de los años con todo el tiempo por delante para nutrirse y sostenerse de todas las inclemencias y rigores del tiempo atmosférico y del otro. Como si tuviera ese caparazón de los crustáceos, de los punches y cangrejos, que permite la vida en su interior mientras lo protege de las amenazas.
Pero esta superllena se ha llevado por delante demasiadas cosas. Toneladas de basura han estado sacando de las viviendas los camiones que han llegado durante una semana completa para este servicio: enseres de todo tipo, muebles de diversa condición, ropa de todos los tamaños, papeles, libros y documentos de muy diferentes importancias, basura orgánica y de la otra. Sacos y sacos, bolsas y bolsas grandes, de esas de basura de gran tamaño. Algunos han preferido quemar. Grandes llamaradas en montones de deshechos acumulados un día y otro. Parecían un infierno sin fin, renovándose una y otra vez.
Y volver a empezar de nuevo. Pero no es lo mismo. Aunque estemos curtidos en mil situaciones duras, lo de ahora ha sido diferente. Ese poso del agua lodosa ha penetrado en el intimior intimus meus, si me permiten esta frase latina, célebre por otros motivos: en lo más interior de mi intimidad, de mi yo. Allí donde nuestro buen Dios viene a platicar con nosotros. Donde el Espíritu de Jesús llega a transformarnos. ¿Y, saben, ahorita entiendo que ese poso del agua lodosa del E12 octubre 2011 ha sido, es, el propio Diosito lindo que nos purifica en nuestro interior para quedar desprendidos de tantas cosas y quedarnos solitos, solos, solos, cada uno en su interioridad, ante El.
Uno cree que está desprendido de muchas cosas, que es capaz de dejarlo todo para encontrarnos con El, el Padre del consuelo y de las luces, pero no. Estamos amarrados a esto y a lo otro. Los monjes budistas, los maestros hindúes, los mejores sabios orientales, asiáticos, me han venido a la mente estos días una y otra vez. El “Cántico espiritual” o la “Llama de amor viva”, de nuestro inigualable Juan de la +, esa purificación interior hasta lo más hondo de mí mismo, se me hacen presentes estos días sin pretenderlo.
Despojarnos de todo, hasta de lo que parece imprescindible, para quedarnos con lo único necesario: nosotros mismos en la intimidad del Dios vivo, nuestro creador. Noche-día del 16 de noviembre de 2011.
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Es como el polvo fino, fino, que ha quedado en piso de las casas, en las paredes, en los muebles, en las calles, al paso de las aguas de esta macrollena o superinundación de este octubre 2011. Lo limpias, lo vuelves a limpiar y ahí está. En las calles que van hacia la bahía de Jiquilisco, hacia el sur, piedras lavadas, sueltas, de todos los tamaños. En las calles que van de oriente a poniente o en la dirección contraria, si ustedes prefieren, de oeste a este, polvo, polvillo, una capa de polvo que cubre tus zapatos, no digamos ya yinas o sandalias, o pies descalzos. ¿Y en tu alma, cómo ha quedado esa agua lodosa en tu interior? ¿Se ha ido ya? ¿Ha lavado tus preocupaciones, tus quereres, tus pensamientos? ¿Hasta la próxima?
Uno está acostumbrado, curtido, que se dice, con una piel firme, como esa corteza de los árboles antiguos, crecidos a lo largo de los años con todo el tiempo por delante para nutrirse y sostenerse de todas las inclemencias y rigores del tiempo atmosférico y del otro. Como si tuviera ese caparazón de los crustáceos, de los punches y cangrejos, que permite la vida en su interior mientras lo protege de las amenazas.
Pero esta superllena se ha llevado por delante demasiadas cosas. Toneladas de basura han estado sacando de las viviendas los camiones que han llegado durante una semana completa para este servicio: enseres de todo tipo, muebles de diversa condición, ropa de todos los tamaños, papeles, libros y documentos de muy diferentes importancias, basura orgánica y de la otra. Sacos y sacos, bolsas y bolsas grandes, de esas de basura de gran tamaño. Algunos han preferido quemar. Grandes llamaradas en montones de deshechos acumulados un día y otro. Parecían un infierno sin fin, renovándose una y otra vez.
Y volver a empezar de nuevo. Pero no es lo mismo. Aunque estemos curtidos en mil situaciones duras, lo de ahora ha sido diferente. Ese poso del agua lodosa ha penetrado en el intimior intimus meus, si me permiten esta frase latina, célebre por otros motivos: en lo más interior de mi intimidad, de mi yo. Allí donde nuestro buen Dios viene a platicar con nosotros. Donde el Espíritu de Jesús llega a transformarnos. ¿Y, saben, ahorita entiendo que ese poso del agua lodosa del E12 octubre 2011 ha sido, es, el propio Diosito lindo que nos purifica en nuestro interior para quedar desprendidos de tantas cosas y quedarnos solitos, solos, solos, cada uno en su interioridad, ante El.
Uno cree que está desprendido de muchas cosas, que es capaz de dejarlo todo para encontrarnos con El, el Padre del consuelo y de las luces, pero no. Estamos amarrados a esto y a lo otro. Los monjes budistas, los maestros hindúes, los mejores sabios orientales, asiáticos, me han venido a la mente estos días una y otra vez. El “Cántico espiritual” o la “Llama de amor viva”, de nuestro inigualable Juan de la +, esa purificación interior hasta lo más hondo de mí mismo, se me hacen presentes estos días sin pretenderlo.
Despojarnos de todo, hasta de lo que parece imprescindible, para quedarnos con lo único necesario: nosotros mismos en la intimidad del Dios vivo, nuestro creador. Noche-día del 16 de noviembre de 2011.
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Pérdidas por inundaciones en el Bajo Lempa
Conclusiones sobre las inundaciones de octubre 2011
en el Bajo Lempa de Usulután.
Informe de Protección Civil de El Salvador.
1. El mayor impacto de pérdida económica en la zona se refleja a través de los daños en la producción:
3. A nivel de saneamiento se han identificado que 1232 pozos fueron inundados y contaminados, 1333 letrinas aboneras inundadas y la necesidad de construir y reconstruir 611 letrinas entre las dañadas y las familias que no poseen éste recurso.
4. De forma general las comunidades que fueron afectadas por las inundaciones recibieron toneladas de basura y rastrojos a través de las corrientes y que se han acumulado a lo largo y ancho de cada comunidad.
5. A nivel de infraestructura productiva se contabilizó 1400 metros lineales de bordas dañadas, lo que propicio la perdida de producción acuícola.
6. Se reportan 14 km de la carretera asfaltada destruidos, la cual es eje central de comunicaciones de las comunidades. También han sido deteriorados kilómetros de calles de tierra entre comunidades y dentro de las comunidades, y un puente.
( Elaboración: Lothar Rauer)
Ver también: Impacto en la agricultura y la ramadería (Fotografías del 27 de octubre)
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en el Bajo Lempa de Usulután.
Informe de Protección Civil de El Salvador.
1. El mayor impacto de pérdida económica en la zona se refleja a través de los daños en la producción:
- A nivel de agrícola se reporta para el cultivo de maíz 1938 manzanas afectadas y una pérdida de 96,900 quintales; 197 manzanas de ajonjolí con una producción de 2364 quintales.
- A nivel pecuario los mayores daños lo reporta la pérdida de ganado vacuno el cual asciende a 157 cabezas de ganado, seguido de 130 cerdos y 4110 aves de corral (gallinas).
3. A nivel de saneamiento se han identificado que 1232 pozos fueron inundados y contaminados, 1333 letrinas aboneras inundadas y la necesidad de construir y reconstruir 611 letrinas entre las dañadas y las familias que no poseen éste recurso.
4. De forma general las comunidades que fueron afectadas por las inundaciones recibieron toneladas de basura y rastrojos a través de las corrientes y que se han acumulado a lo largo y ancho de cada comunidad.
5. A nivel de infraestructura productiva se contabilizó 1400 metros lineales de bordas dañadas, lo que propicio la perdida de producción acuícola.
6. Se reportan 14 km de la carretera asfaltada destruidos, la cual es eje central de comunicaciones de las comunidades. También han sido deteriorados kilómetros de calles de tierra entre comunidades y dentro de las comunidades, y un puente.

Ver también: Impacto en la agricultura y la ramadería (Fotografías del 27 de octubre)
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Postllena
Crónica de Angel Arnaiz (a través de Facebook)
Ya la calle se secó; ya las tierras se secaron; ya las casas se secaron también. Pero el agua queda en lo profundo. En lo profundo del alma. En lo profundo de los sentimientos. En lo profundo de las preocupaciones. Ya la risa se secó. Sólo los niños, las niñas, sonríen al pasar, lanzan una mirada de apoyo a sus juegos, a sus dichos.
A los mayores de edad nos falta hasta el aliento a la hora de hablar. Ya no está el chiste fácil y puntual ante la situación. Ya las calles se ven vacías más de la mitad del día. Y los patios de las casas, limpios, aparecen lavados de vida. Como que quieren reverdecer de nuevo. El polvo fino, fino, indestructible, traído por la torrentada de la llena cubre solares. Así se han ido haciendo esas tierras durante los últimos siglos.
De llenas e inundaciones. Tierras de aluvión, sin compactar todavía. Y, por eso también, tierras fértiles. Las calles de norte a sur, hacia la bahía, lavadas por el agua, puro pedregal. Las calles de oriente a poniente llenas de ese polvo fino, fino. La calle principal destrozada durante kilómetros por grandes hoyos y pérdida de la capa asfáltica y de la otra, si tenía alguna de subsuelo. Ahorita vienen las resiembras. La recrianza de pollitos y gallinas. La vuelta de los cerdos a algunos lotes de viviendas. La reelaboración del proyecto productivo de la cooperativa. El final del año escolar. Y al regresar ya veremos. El nuevo curso como nueva etapa acumulada en enero cercano. Y las clínicas o unidades de salud en veremos.
Tal vez con las aguas se haya ido también el nuevo hospital de especialidades que el Ministerio de salud iba a construir en la zona. Ya todo estaba preparado para iniciar su construcción. Todo. Incluso el saber que estamos en una zona que se inunda con las lluvias. Pero no esperábamos esto. Esto es más que lo pensable. Y la Confederación Hidrográfica del Río Lempa (CEL) tiene una responsabilidad estructural añadida: reparar los daños económicos en la zona del Bajo Lempa como principal causante de la macrodescarga de agua de la presa 15 de setiembre en octubre del año 2011.
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Ya la calle se secó; ya las tierras se secaron; ya las casas se secaron también. Pero el agua queda en lo profundo. En lo profundo del alma. En lo profundo de los sentimientos. En lo profundo de las preocupaciones. Ya la risa se secó. Sólo los niños, las niñas, sonríen al pasar, lanzan una mirada de apoyo a sus juegos, a sus dichos.
A los mayores de edad nos falta hasta el aliento a la hora de hablar. Ya no está el chiste fácil y puntual ante la situación. Ya las calles se ven vacías más de la mitad del día. Y los patios de las casas, limpios, aparecen lavados de vida. Como que quieren reverdecer de nuevo. El polvo fino, fino, indestructible, traído por la torrentada de la llena cubre solares. Así se han ido haciendo esas tierras durante los últimos siglos.
De llenas e inundaciones. Tierras de aluvión, sin compactar todavía. Y, por eso también, tierras fértiles. Las calles de norte a sur, hacia la bahía, lavadas por el agua, puro pedregal. Las calles de oriente a poniente llenas de ese polvo fino, fino. La calle principal destrozada durante kilómetros por grandes hoyos y pérdida de la capa asfáltica y de la otra, si tenía alguna de subsuelo. Ahorita vienen las resiembras. La recrianza de pollitos y gallinas. La vuelta de los cerdos a algunos lotes de viviendas. La reelaboración del proyecto productivo de la cooperativa. El final del año escolar. Y al regresar ya veremos. El nuevo curso como nueva etapa acumulada en enero cercano. Y las clínicas o unidades de salud en veremos.
Tal vez con las aguas se haya ido también el nuevo hospital de especialidades que el Ministerio de salud iba a construir en la zona. Ya todo estaba preparado para iniciar su construcción. Todo. Incluso el saber que estamos en una zona que se inunda con las lluvias. Pero no esperábamos esto. Esto es más que lo pensable. Y la Confederación Hidrográfica del Río Lempa (CEL) tiene una responsabilidad estructural añadida: reparar los daños económicos en la zona del Bajo Lempa como principal causante de la macrodescarga de agua de la presa 15 de setiembre en octubre del año 2011.
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dimarts, 8 de novembre del 2011
Preguntas sin respuesta sobre la superllena de octubre 2011 en el Bajo Lempa
Ángel Arnaiz
1. ¿Por qué la CEL –Comisión Ejecutiva Hidroeléctrica del Río Lempa- tuvo que realizar esa descarga de agua descomunal, sabiendo que iba a inundar extensiones enteras de territorio, habitado y de cultivos, y con infraestructura que sería dañada de gravedad?
2. ¿Por qué los habitantes del Bajo Lempa, y en particular los de Nueva Esperanza, no tuvieron en cuenta las enseñanzas recibidas por las inundaciones del huracán Mitch en 1998?
3. ¿Por qué, en situaciones de desastres como ésta, aparecen numerosas organizaciones dispuestas a distribuir las donaciones que llegan para paliar las consecuencias?
4. ¿Por qué se colocan personas en la calle de entrada a la zona esperando los vehículos con las ayudas de emergencia que llegan?
5. ¿Por qué siempre hay opinantes, de fuera del lugar, que dicen que hay que la población tiene que irse de estos lugares?
6. ¿Por qué llegaron de alcaldías lejanas, como Sesori o Mexicanos, y no vimos al alcalde de Jiquilisco, que es el que nos corresponde en el Bajo Lempa?
7. ¿Por qué el lodo, color café claro, no sale del piso de las casas de Nueva Esperanza después de haber lavado el suelo quince o veinte veces?
8. ¿Por qué a algunos niños y niñas, y a otras personas de más edad, les cuesta tanto dormirse en la noche y pasan horas dando vueltas en la cama?
9. ¿Por qué no se da un plan de salud mental integral dirigido a la mayoría de la población tras una catástrofe como ésta?
10. ¿Cuánto tardará el MOP, o Fovial, o la alcaldía, o quien sea, en poner en servicio aceptable la infraestructura de calles y puentes de la zona?
11. ¿Se harán o no se harán buenas bordas en las orillas del río Lempa tras este desastre vivido ahora y en años anteriores?
12. En fin, ¿cuántos días pasará la población campesina del Bajo Lempa hasta que vuelva a tener granos de la propia cosecha y sin pasar hambre?
Ver también: Responsabilidad del gobierno y CEL en las inundaciones (22/10/2011)
En el Bajo Lempa las pérdidas son totales y CEL es culpable (19/10/2011)
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1. ¿Por qué la CEL –Comisión Ejecutiva Hidroeléctrica del Río Lempa- tuvo que realizar esa descarga de agua descomunal, sabiendo que iba a inundar extensiones enteras de territorio, habitado y de cultivos, y con infraestructura que sería dañada de gravedad?
2. ¿Por qué los habitantes del Bajo Lempa, y en particular los de Nueva Esperanza, no tuvieron en cuenta las enseñanzas recibidas por las inundaciones del huracán Mitch en 1998?
3. ¿Por qué, en situaciones de desastres como ésta, aparecen numerosas organizaciones dispuestas a distribuir las donaciones que llegan para paliar las consecuencias?
4. ¿Por qué se colocan personas en la calle de entrada a la zona esperando los vehículos con las ayudas de emergencia que llegan?
5. ¿Por qué siempre hay opinantes, de fuera del lugar, que dicen que hay que la población tiene que irse de estos lugares?
6. ¿Por qué llegaron de alcaldías lejanas, como Sesori o Mexicanos, y no vimos al alcalde de Jiquilisco, que es el que nos corresponde en el Bajo Lempa?
7. ¿Por qué el lodo, color café claro, no sale del piso de las casas de Nueva Esperanza después de haber lavado el suelo quince o veinte veces?
8. ¿Por qué a algunos niños y niñas, y a otras personas de más edad, les cuesta tanto dormirse en la noche y pasan horas dando vueltas en la cama?
9. ¿Por qué no se da un plan de salud mental integral dirigido a la mayoría de la población tras una catástrofe como ésta?
10. ¿Cuánto tardará el MOP, o Fovial, o la alcaldía, o quien sea, en poner en servicio aceptable la infraestructura de calles y puentes de la zona?
11. ¿Se harán o no se harán buenas bordas en las orillas del río Lempa tras este desastre vivido ahora y en años anteriores?
12. En fin, ¿cuántos días pasará la población campesina del Bajo Lempa hasta que vuelva a tener granos de la propia cosecha y sin pasar hambre?
Ver también: Responsabilidad del gobierno y CEL en las inundaciones (22/10/2011)
En el Bajo Lempa las pérdidas son totales y CEL es culpable (19/10/2011)
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diumenge, 6 de novembre del 2011
dijous, 3 de novembre del 2011
Vídeo sobre las inundaciones en Nueva Esperanza
Video, con imágenes de varias fuentes, sobre la inundación de octubre 2011 en Nueva Esperanza, recopilado por Moisés Santos Munguía
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dilluns, 31 d’octubre del 2011
29 de octubre: Celebración de la vida en Nueva Esperanza
Angel Arnaiz:
En estos momentos, 18 h 30 m, se celebra un megaconcierto -así lo denomina el animador-presentador Marvin- en la comunidad Nueva Esperanza con miembros de la propia comunidad. Videos realizados de la inundación, testimonios, danza de niñas y folklórica y canciones del grupo musical Trova, de Nueva Esperanza. Este grupo ha creado una canción propia sobre esta llena, todavía sufriendo sus efectos, en el sentido de que la vida sigue, en la familia, la producción y el trabajo, educación, salud. "Aquí la tristeza no tiene entrada", comenta Marvin entre otras palabras de animación. Un rato de esparcimiento, con café incluido invitación para todos/as. Les dejo porque voy a seguir particiando de él. Se celebra en la cancha de basket, a una cuadra de mi casa, en el centro de la comunidad.
Moises Santos:
La actividad en la que celebramos la vida, en Nueva Esperanza, asistió casi toda la comunidad, con participación de el grupo de Rancheras de Nuestra Comunidad. En esta actividad se hizo una memoria Audio visual de algunos de los eventos más relevantes de la inundacion, tambien tuvo la participación el Compañero Oscar Guardado que nos relató Las cronicas de la inundación. Todo estuvo muy divertido lleno de muchas emociones.
Canción de aliento para nuestro Bajo Lempa
Autor: Victor Manuel Munguía
Intérprete: Victor Manuel Munguía
Grupo Trova del Bajo Lempa
Comunidad Nueva Esperanza, El Salvador
Fotografías de Moises Santos.
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En estos momentos, 18 h 30 m, se celebra un megaconcierto -así lo denomina el animador-presentador Marvin- en la comunidad Nueva Esperanza con miembros de la propia comunidad. Videos realizados de la inundación, testimonios, danza de niñas y folklórica y canciones del grupo musical Trova, de Nueva Esperanza. Este grupo ha creado una canción propia sobre esta llena, todavía sufriendo sus efectos, en el sentido de que la vida sigue, en la familia, la producción y el trabajo, educación, salud. "Aquí la tristeza no tiene entrada", comenta Marvin entre otras palabras de animación. Un rato de esparcimiento, con café incluido invitación para todos/as. Les dejo porque voy a seguir particiando de él. Se celebra en la cancha de basket, a una cuadra de mi casa, en el centro de la comunidad.
Moises Santos:
La actividad en la que celebramos la vida, en Nueva Esperanza, asistió casi toda la comunidad, con participación de el grupo de Rancheras de Nuestra Comunidad. En esta actividad se hizo una memoria Audio visual de algunos de los eventos más relevantes de la inundacion, tambien tuvo la participación el Compañero Oscar Guardado que nos relató Las cronicas de la inundación. Todo estuvo muy divertido lleno de muchas emociones.
Canción de aliento para nuestro Bajo Lempa
Autor: Victor Manuel Munguía
Intérprete: Victor Manuel Munguía
Grupo Trova del Bajo Lempa
Comunidad Nueva Esperanza, El Salvador
Fotografías de Moises Santos.
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divendres, 28 d’octubre del 2011
La tormenta E-12 y líneas concretas para salir de la vulnerabilidad
La tormenta E-12...
Lo que parecía un invierno normal cambió radicalmente en octubre con la tormenta E-12, que si bien impactó directamente en Guatemala, permaneció sobre nuestro territorio del 11 al 19 de este mes, ocasionando 32 fallecidos, más de 50 mil evacuados, puentes colapsados, deslizamientos de tierra, ríos desbordados, inundaciones en el 85% (2,000 km2) de la costa del océano pacífico y un millón de personas afectadas.(...)
La historia de desastres en el país es abundante. Antes del desastre ocasionado por el huracán Ida en noviembre de 2009 (principalmente en el valle del Jiboa, donde fallecieron 200 personas), el país fue impactado por una sequía que dejó pérdidas estimadas en casi 30 millones de dólares y activó la ayuda del Programa Mundial de Alimentos. Luego, en enero de 2010, entró un frente frío que ocasionó daños menores. En marzo y abril de ese año, se desató una epidemia de dengue clásico y hemorrágico que dejó más de 1,700 casos. A ese historial se sumó la tormenta E-12, cuyos daños económicos estarán arriba de los 500 millones de dólares. Es de recalcar que los desastres de origen hidrometeorológico y los debidos a la contaminación ambiental han sido los más graves en la última década. Por ejemplo, la epidemia de dengue de 2003 dejó un saldo de 315 fallecidos y más de 50,000 personas afectadas.
Las implicaciones económicas de los desastres en el país han sido analizadas con anterioridad por el PNUD. Así, ya en el año 2000 (y sin contabilizar los daños ocasionados por los terremotos de 2001), se estimaba que El Salvador tenía un promedio de $139 millones de pérdidas anuales por grandes desastres, lo que hace suponer que a la fecha esta cifra rondará los $200 millones. También para el año 2000 se estimaba que el índice de déficit por desastre (IDD) es de aproximadamente 3; es decir, de darse el mayor desastre en el país, este excedería en tres veces la capacidad económica del Gobierno para hacerle frente. Y por capacidad económica se entiende lo que el Gobierno podría conseguir en financiamiento a la hora de un desastre, a través de pagos de seguros, reservas de fondos disponibles para atender desastres, créditos externos e internos, entre otros. Sin duda, por el estado actual de las finanzas públicas del país, dados los limitados ingresos tributarios y el nivel de endeudamiento, el IDD es mucho mayor que el calculado en 2000.
Pese a las dificultades económicas y un nivel de endeudamiento que supera el 50% del PIB, el Gobierno logró en 2010 negociar un crédito de contingencia de $50 millones con el Banco Mundial para atender los desastres. Según informó el presidente Mauricio Funes recientemente, la mitad ($25 millones) de este dinero ya está disponible para iniciar la reconstrucción. A esto hay que agregar el limitado fondo de $4 millones (conocido como FOPROMID) que para atender desastres se establece anualmente en el Presupuesto del país. Dada la magnitud del desastre, se quedan muy cortos los recursos nacionales disponibles para hacerle frente. Por ello el Gobierno ha decretado estado de calamidad: le permitirá solicitar ayuda internacional.
En términos generales, el Ejecutivo ha realizado un trabajo acertado y ha cumplido con los compromisos internacionales adquiridos hace cinco años en el Marco de Acción de Hyogo, principalmente en lo que respecta a mejorar los sistemas de alerta temprana y la preparación y respuesta ante emergencias. Sin embargo, tiene problemas para abordar los factores subyacentes al riesgo: la planificación adecuada del desarrollo urbano y rural, la reducción de la vulnerabilidad de la población y la recuperación de ecosistemas en deterioro. En la gestión de riesgos de desastre, el Gobierno no solo actúa de manera lenta, sino sin visión de largo plazo. Muestra de ello es el atraso en la promulgación de leyes importantes tales como la Ley de Protección Civil, Prevención y Mitigación de Desastres, que entró en funcionamiento hasta 2005, y la Ley de Ordenamiento y Desarrollo Territorial, que si bien fue aprobada en julio de 2011, entrará en vigencia hasta el 30 de julio de 2012.
Uno de los retos fundamentales del país es qué hacer en los próximos años en el tema de gestión de riesgos de desastre. Para ello, el Gobierno dispone de al menos tres vías de acción: cumplir con las recomendaciones del Marco de Acción de Hyogo; cumplir las recomendaciones del Informe de evaluación global sobre la reducción del riesgo a desastre 2011, de Naciones Unidas (conocido como GAR); y darle vida a la recién aprobada (junio de 2010) Política Centroamericana de Gestión Integral de Riesgo de Desastres . Esta establece en detalle los siguientes ejes de trabajo: para el desarrollo económico sostenible, reducción del riesgo de desastres de la inversión; desarrollo y compensación social para reducir la vulnerabilidad; ambiente y cambio climático; gestión territorial, gobernabilidad y gobernanza; y gestión de los desastres y recuperación. De igual forma, el GAR establece tres elementos claves: asumir la responsabilidad del riesgo; integrar la gestión del riesgo de desastre en los instrumentos y mecanismos de desarrollo existentes; y construir capacidades relativas a la gobernanza del riesgo. Sobre esto último, el GAR le sugiere a los Gobiernos que eleven a rango de ministerios a las instituciones a cargo de la gestión de riesgos de desastre, de tal forma que se asegure la coherencia y sostenibilidad de las políticas públicas en este tema a largo plazo. Al respecto, el Gobierno salvadoreño dio un pequeño avance en esta dirección con la creación de la Secretaría de Vulnerabilidad.
Como se puede apreciar, el qué hacer ya está bastante definido. Ahora es momento de definir cómo proceder, y esto requiere de un sistema político que —desde el compromiso con el bien común— llegue ágilmente a acuerdos fiscales que permitan aumentar el gasto social, y así hacer más resiliente a la población frente a los desastres.
... y algunas líneas concretas para salir de la vulnerabilidad
(...)Hay algunos temas que los salvadoreños tenemos que asumir y discutir en torno a nuestra realidad vulnerable, para poder llegar, cuanto antes, a verdaderos acuerdos de nación.
Seguimos deforestando el país a un ritmo superior al que repoblamos zonas vulnerables. Todavía se autoriza construir en zonas de ladera que contribuyen a que las correntadas de agua se vuelvan más violentas en su recorrido hacia el centro de zonas urbanas. La deforestación tiene que terminar y cierto tipo de construcciones de lujo en laderas cercanas a concentraciones humanas debe detenerse. Por otra parte, la pobreza obliga a muchos compatriotas a utilizar la leña en sus hogares y pequeños negocios. Es necesario apoyar desde el Estado alternativas de otras fuentes de energía sin dañar la economía de los pobres y contribuyendo a frenar el exceso de tala para leña.
Debemos proteger a las personas que viven en tierras productivas, como las del Bajo Lempa, de un modo prioritario. No puede ser que cada vez que llueve en exceso estos salvadoreños, que buscan producir para el país y que sobreviven en medio de grandes dificultades económicas, queden tan expuestos y olvidados. No puede ser que digamos que la mayor riqueza de El Salvador es su gente y que casi todos los años veamos a nuestros hermanos de zonas en riesgo sufriendo las mismas desgracias.
La infraestructura que se construya de ahora en adelante debe tener en cuenta nuestra vulnerabilidad. No solo puentes, carreteras, bordos de ríos, sino escuelas, lugares públicos que pueden paliar situaciones de desastre, deben ser planificados con la mayor garantía posible de resistencia al desastre, de cualquier tipo que este sea. Hay que garantizar que nuestra población no quede aislada en ningún momento. Las vías o modos de acceso a lugares en riesgo deben priorizarse tanto en su planificación como en su construcción. Somos un país pequeño, superpoblado, y la tarea no debería ser imposible.
Debe ofrecérsele vivienda digna a todos los salvadoreños. Especialmente, los que viven al lado de las quebradas urbanas o de cárcavas no previstas, siempre en riesgo, deben ser trasladados. Pero no a lugares lejanos a sus fuentes de trabajo. Si viven en quebradas es porque la pobreza les obliga a vivir cerca de donde pueden obtener alguna posibilidad de desarrollo y oportunidades. El Estado debería contemplar incluso expropiaciones de tierra urbana para este tipo de proyectos, construyendo edificios multifamiliares y facilitando el acceso a los mismos para quienes viven en lugares marginales.
Es cierto que todo esto cuesta dinero. Pero también es cierto que tanto el Estado como los sectores pudientes de El Salvador gastan demasiado dinero en actividades, e incluso lujos, que no son prioritarios si se les compara con las urgencias que sufren nuestros hermanos en pobreza. Las discusiones sobre impuestos son al fin de cuentas discusiones sobre lo que deben aportar al desarrollo quienes tienen más y han alcanzado un nivel de bienestar alto en parte gracias a su iniciativa y capacidad personal, pero también en muy buena medida gracias al trabajo, sudor y esfuerzo productivo de todos los salvadoreños. En ese contexto, tanto la austeridad del Estado como la mayor aportación de quienes tienen más se vuelven exigencias éticas indeclinables. Comenzar a actuar es necesario si no queremos ver, año tras año, cómo la creciente vulnerabilidad destroza toda posibilidad de desarrollo en nuestro país. O hacemos un esfuerzo común por vencer la pobreza, o la violencia, el desasosiego, la frustración y la falta de cohesión social seguirán siendo plagas que se unirán, destructivamente, a nuestra propia vulnerabilidad.
Fuente: Notas informativas UCA (1 y 2)
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Miradas ciudadanas a la calamidad
Notas informativas UCA
Carlos Ayala Ramírez, director de Radio YSUCA
25/10/2011
En el contexto de la reciente emergencia nacional por las intensas y constantes lluvias que cayeron sobre El Salvador, el obispo auxiliar, monseñor Gregorio Rosa Chávez, hizo una exhortación a ver al país desde tres perspectivas o miradas: la mirada a la realidad de inhumana pobreza; la mirada a la respuesta que como país se ha dado a la emergencia; y la mirada a la triple vulnerabilidad que caracteriza a la sociedad salvadoreña: económica, social y ecológica. Estas miradas se pueden hacer a partir de documentos que presentan sendos diagnósticos técnicos (uno reciente, por ejemplo, es el Estado de la Región 2010); también podemos recurrir a los analistas e investigadores que tienen por vocación propia el conocimiento de la realidad económica, social, política, ecológica, etc. Menos recomendable son las miradas que sobre estos temas tienen los políticos, en las cuales prevalece el interés particular sobre el general, lo ideológico sobre los datos de la realidad, el “rollo” político sobre el análisis serio.
Pero hay una mirada que no suele estar en la opinión publicada en los medios (recordemos, de paso, que opinión publicada no es necesariamente lo mismo que opinión pública, por mucho que se pretenda identificarlas: la opinión pública, en principio, forma parte de la sociedad civil y no de la sociedad política, mientras que la opinión publicada suele ser la de los grupos de interés con mayor poder económico, social, mediático, etc.). ¿De qué mirada hablamos? Nos referimos a la que hace el ciudadano común; para el caso que nos ocupa, el ciudadano que ha salido más afectado por esta calamidad nacional, el mismo que está afectado por la calamidad estructural de la exclusión social. ¿Qué expresan estas miradas? Veamos algunas recogidas entre la población del Bajo Lempa.
María Jesús Marinero, 72 años: “Mire, mis hijos todos murieron en la guerra, solo tengo nietos, somos seis por todos. Yo vine a vivir a esta zona después de la guerra. Aquí encontramos vivienda y trabajamos la tierra. Esta vez tuvimos que salir de las casas porque el agua se metió por todos lados; acá en el albergue al menos estamos en lo seco. Andar solo en el agua se pelan los pies, salen hongos, y luego nos cuesta caminar. Mi principal pedido es que nos ayuden a arreglar las casas. En mi caso, una parte ya no sirve porque las láminas se reventaron. El arreglo de la casa tiene que ser primero”.
Leopoldo Romero, 23 años: “Yo nací en Tierra Blanca, pero mis padres se trasladaron a este lugar. A los 14 años me fui para el Norte. Estuve casi siete años viviendo allá, en Miami, pero me deportaron hace dos años más o menos. Durante las descargas de agua, yo me quedé cuidando los animales, aguantando el agua por cuatro noches. Mire como tengo los pies, con hongos y mazamorra, inflamados. Le hicimos frente a las llenas que eran cada vez más fuertes. Logré que los animales no se ahogaran, pero la milpa sí se perdió. Antes de las lluvias estábamos contentos porque pensamos que la cosecha estaba lograda, pero hoy que las vemos son un desastre, se pudrieron”.
María Antonia Hernández, 60 años: “Yo vivo en la comunidad del Presidio Liberado. Los potreros y las plantaciones se llenaron de agua y todo se arruinó. Perdí dos manzanas de maíz que las iba a utilizar para alimentar al ganado, también unas gallinas, hay varios animales muertos en los potreros. Fíjese que yo el primer día estuve en un albergue, pero me salí porque unos bolos estaban amenazando a uno de mis hijos. En esos lugares hay muchos problemas, prefiero quedarme en mi casa, aunque ande con el agua hasta la cintura. En estos días he tenido que dormir con las botas puestas, al estilo militar. El problema más grave de aquí sigue siendo la borda: está rota en varios tramos. Eso lo hemos venido diciendo desde hace años y no se hace nada”.
Rosa Ivania Cortez, 22 años: “Aquí lo que más afecta cada invierno no es tanto la lluvia, sino las descargas que se hacen en la presa del río Lempa. Si hubieran bordas adecuadas, viviríamos una vida tranquila; mientras eso no ocurra, seguimos con el peligro entre nosotros. Cada año se pierde la mazorca, se mueren animales, se arruinan nuestras casas, pero logramos salvar nuestras vidas. En eso sí hemos aprendido que es mejor prevenir que lamentar, aunque algunas personas todavía se arriesgan por cuidar sus cositas. Ahora tendremos que esperar por lo menos tres meses para que la tierra se seque y poder comenzar la siembra de verano. De momento, tendremos que comprar el maíz que necesitamos”.
Joel de Jesús Merino, 24 años: “Pasamos una desgracia: se rompió la borda y por eso se inundó todo. Unos salieron a los albergues y otros nos quedamos en las casas; es difícil dejar las cosas que nos han costado tanto: una cama, unas gallinas, la ropa… Yo perdí una manzana de milpa que sembré para la comida de la familia. Ahora tengo que hacer un esfuerzo para cultivar en verano, en el mes de febrero. Los víveres que nos han traído de diferentes partes nos ayudan más de lo que se imagina, nos sacan del apuro. Gracias a la ayuda solidaria salimos con la necesidad del día; ha sido una gran bendición. Las semanas que siguen ya es otra cosa, que puede resultar más crítica”.
Presentación Carrillo, 58 años: “Uno de los problemas que tuvimos es con la instalación de los albergues; no están debidamente acondicionados. Una de las promesas del anterior presidente de CEL fue la construcción de albergues permanentes, que reunieran todas las condiciones de seguridad, higiene, salud, alimentación y otras necesidades. Hemos intentado hablar con el nuevo presidente para tratar de nuevo el tema, pero no ha sido posible. Una vez que pase la emergencia, hay que exigir el cumplimiento de esa promesa”.
¿Qué ponen de manifiesto estas miradas? Revelan, en principio, una historia de sufrimiento, exclusión social y penurias; pero también una práctica de resistencia organizativa que los hace pueblo en el sentido estricto del término. Y desde una perspectiva teórica, revelan que la pobreza en la que vive un buen número de familias salvadoreñas no es un infortunio ni un destino, sino una condición histórica que puede y debe ser transformada. Reflejan también un modo que se está haciendo habitual entre la ciudadanía para responder al desastre: con actitudes organizativas, solidarias y compasivas. Muestran, además, la necesidad no solo de mitigar el impacto de los desastres ecológicos, sino de buscar estrategias de Estado para enfrentar con más profundidad las vulnerabilidades estructurales. Una vez más constatamos la importancia de una de las intuiciones fundamentales de Ignacio Ellacuría: “Son las mayorías y su realidad objetiva el lugar adecuado para apreciar la verdad o falsedad del sistema social vigente”.
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Carlos Ayala Ramírez, director de Radio YSUCA
25/10/2011
En el contexto de la reciente emergencia nacional por las intensas y constantes lluvias que cayeron sobre El Salvador, el obispo auxiliar, monseñor Gregorio Rosa Chávez, hizo una exhortación a ver al país desde tres perspectivas o miradas: la mirada a la realidad de inhumana pobreza; la mirada a la respuesta que como país se ha dado a la emergencia; y la mirada a la triple vulnerabilidad que caracteriza a la sociedad salvadoreña: económica, social y ecológica. Estas miradas se pueden hacer a partir de documentos que presentan sendos diagnósticos técnicos (uno reciente, por ejemplo, es el Estado de la Región 2010); también podemos recurrir a los analistas e investigadores que tienen por vocación propia el conocimiento de la realidad económica, social, política, ecológica, etc. Menos recomendable son las miradas que sobre estos temas tienen los políticos, en las cuales prevalece el interés particular sobre el general, lo ideológico sobre los datos de la realidad, el “rollo” político sobre el análisis serio.
Pero hay una mirada que no suele estar en la opinión publicada en los medios (recordemos, de paso, que opinión publicada no es necesariamente lo mismo que opinión pública, por mucho que se pretenda identificarlas: la opinión pública, en principio, forma parte de la sociedad civil y no de la sociedad política, mientras que la opinión publicada suele ser la de los grupos de interés con mayor poder económico, social, mediático, etc.). ¿De qué mirada hablamos? Nos referimos a la que hace el ciudadano común; para el caso que nos ocupa, el ciudadano que ha salido más afectado por esta calamidad nacional, el mismo que está afectado por la calamidad estructural de la exclusión social. ¿Qué expresan estas miradas? Veamos algunas recogidas entre la población del Bajo Lempa.
María Jesús Marinero, 72 años: “Mire, mis hijos todos murieron en la guerra, solo tengo nietos, somos seis por todos. Yo vine a vivir a esta zona después de la guerra. Aquí encontramos vivienda y trabajamos la tierra. Esta vez tuvimos que salir de las casas porque el agua se metió por todos lados; acá en el albergue al menos estamos en lo seco. Andar solo en el agua se pelan los pies, salen hongos, y luego nos cuesta caminar. Mi principal pedido es que nos ayuden a arreglar las casas. En mi caso, una parte ya no sirve porque las láminas se reventaron. El arreglo de la casa tiene que ser primero”.
Leopoldo Romero, 23 años: “Yo nací en Tierra Blanca, pero mis padres se trasladaron a este lugar. A los 14 años me fui para el Norte. Estuve casi siete años viviendo allá, en Miami, pero me deportaron hace dos años más o menos. Durante las descargas de agua, yo me quedé cuidando los animales, aguantando el agua por cuatro noches. Mire como tengo los pies, con hongos y mazamorra, inflamados. Le hicimos frente a las llenas que eran cada vez más fuertes. Logré que los animales no se ahogaran, pero la milpa sí se perdió. Antes de las lluvias estábamos contentos porque pensamos que la cosecha estaba lograda, pero hoy que las vemos son un desastre, se pudrieron”.
María Antonia Hernández, 60 años: “Yo vivo en la comunidad del Presidio Liberado. Los potreros y las plantaciones se llenaron de agua y todo se arruinó. Perdí dos manzanas de maíz que las iba a utilizar para alimentar al ganado, también unas gallinas, hay varios animales muertos en los potreros. Fíjese que yo el primer día estuve en un albergue, pero me salí porque unos bolos estaban amenazando a uno de mis hijos. En esos lugares hay muchos problemas, prefiero quedarme en mi casa, aunque ande con el agua hasta la cintura. En estos días he tenido que dormir con las botas puestas, al estilo militar. El problema más grave de aquí sigue siendo la borda: está rota en varios tramos. Eso lo hemos venido diciendo desde hace años y no se hace nada”.
Rosa Ivania Cortez, 22 años: “Aquí lo que más afecta cada invierno no es tanto la lluvia, sino las descargas que se hacen en la presa del río Lempa. Si hubieran bordas adecuadas, viviríamos una vida tranquila; mientras eso no ocurra, seguimos con el peligro entre nosotros. Cada año se pierde la mazorca, se mueren animales, se arruinan nuestras casas, pero logramos salvar nuestras vidas. En eso sí hemos aprendido que es mejor prevenir que lamentar, aunque algunas personas todavía se arriesgan por cuidar sus cositas. Ahora tendremos que esperar por lo menos tres meses para que la tierra se seque y poder comenzar la siembra de verano. De momento, tendremos que comprar el maíz que necesitamos”.
Joel de Jesús Merino, 24 años: “Pasamos una desgracia: se rompió la borda y por eso se inundó todo. Unos salieron a los albergues y otros nos quedamos en las casas; es difícil dejar las cosas que nos han costado tanto: una cama, unas gallinas, la ropa… Yo perdí una manzana de milpa que sembré para la comida de la familia. Ahora tengo que hacer un esfuerzo para cultivar en verano, en el mes de febrero. Los víveres que nos han traído de diferentes partes nos ayudan más de lo que se imagina, nos sacan del apuro. Gracias a la ayuda solidaria salimos con la necesidad del día; ha sido una gran bendición. Las semanas que siguen ya es otra cosa, que puede resultar más crítica”.
Presentación Carrillo, 58 años: “Uno de los problemas que tuvimos es con la instalación de los albergues; no están debidamente acondicionados. Una de las promesas del anterior presidente de CEL fue la construcción de albergues permanentes, que reunieran todas las condiciones de seguridad, higiene, salud, alimentación y otras necesidades. Hemos intentado hablar con el nuevo presidente para tratar de nuevo el tema, pero no ha sido posible. Una vez que pase la emergencia, hay que exigir el cumplimiento de esa promesa”.
¿Qué ponen de manifiesto estas miradas? Revelan, en principio, una historia de sufrimiento, exclusión social y penurias; pero también una práctica de resistencia organizativa que los hace pueblo en el sentido estricto del término. Y desde una perspectiva teórica, revelan que la pobreza en la que vive un buen número de familias salvadoreñas no es un infortunio ni un destino, sino una condición histórica que puede y debe ser transformada. Reflejan también un modo que se está haciendo habitual entre la ciudadanía para responder al desastre: con actitudes organizativas, solidarias y compasivas. Muestran, además, la necesidad no solo de mitigar el impacto de los desastres ecológicos, sino de buscar estrategias de Estado para enfrentar con más profundidad las vulnerabilidades estructurales. Una vez más constatamos la importancia de una de las intuiciones fundamentales de Ignacio Ellacuría: “Son las mayorías y su realidad objetiva el lugar adecuado para apreciar la verdad o falsedad del sistema social vigente”.
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Sentimientos y documentos se fueron juntos (Angel Arnaiz)
Una, otra, otra más… fotografía tras fotografía aparecen desvaídas, con los colores extendidos, entremezclados, y con esfuerzo se llegan a distinguir algunas de las figuras iniciales… ¡ah! Esta fue cuando estaba dando clases de 6º grado en Nueva Esperanza al poco de llegar… y esta aquel viaje que hicimos cuando llegaron Concha y los amigos de Madrid… ¿y esa? Creo que la hizo Lothar… y este álbum no se ve nada, está todo perdido.
Así, una tras otra, mirando a ver qué se puede salvar de tanta destrucción. El agua lodosa, durante tres, cuatro días seguidos, penetró todos los rincones de la casa, dejó paredes enmohecidas, ropas insalvables, artefactos inservibles, sillas descompuestas, muebles dilatados, cumbos y otros artículos de plástico a buena distancia de la casa, entre los cercos y las ramas caídas. Alimentos, sacos de maíz, de abono para el cultivo, chanchitos y gallinas… todo se fue con la corriente poderosa de las aguas del río Lempa y de los otros dos riítos que corren cerca de nuestra comunidad Nueva Esperanza, El Espino y el Borgollón, con los drenos asolvados que les unen.
Pero el estropicio más sentido fue con documentos, papeles marcados de todo tipo: para empezar, con fotografías antiguas irrepetibles, porque eran de aquellas de rollo y, además, realizadas y regaladas por alguien que ni te acuerdas quien, en un momento irrepetible de tu vida y de la vida de la comunidad y de otras gentes cercanas a ti, y que quedaron marcadas por los acontecimientos de entonces, cuando las champitas de plástico eran nuestras viviendas, cuando los adolescentes de entonces hicieron los primeros cultivos, cuando una casita de madera era la primera enfermería, aquel viaje inolvidable a la playa…
Pero también se aguaron y se tendrán que reponer, si se puede, en un servicio burocrático interminable, documentos de títulos universitarios, como licenciaturas, o diplomados en esto y en lo otro, que ya no se repondrán más, escritos oficiales y no tan oficiales que mantenían los orígenes de la comunidad, de la historia de la escuela y el instituto, de los primeros inexpertos proyectos de ayuda solidaria, y documentos actuales a los que se les fue el sello de tinta azul o negra. Cartas, cartas a mano o impresas de las primeras computadoras, felicitaciones, invitaciones, recordatorios de hermanas y hermanos que ya partieron de entre nosotros.
Y los libros. “Lo primero que encontré al regresar fue la Biblia en la puerta de mi casa”. “Lo que más he sentido fue perder la Biblia que me habían regalado”. Estas son expresiones de dos maestras, Deysi y Esperanza. No les quiero contar libros que me han acompañado toda la vida desde que salieron o desde que pude conocerlos y adquirirlos para mí o llegaron como regalos queridos, de Boff, de Pagola, de Casaldáliga, de Romero… o de amigos míos como Quintín y Miguel Angel.
Ya en el Mitch (inundaciones del huracán Mitch, 1998) perdí una parte importante de mi pasado gráfico y escrito, y así se lo hice saber a los de la CEL, la empresa que se desmadra abriendo las aguas de la presa del río Lempa. Ahora, si cabe se perdió la parte que me quedó de entonces. Mi vocación de historiador aficionado me exigía guardar documentos de esto y de lo otro para, en algún momento propicio, recogerlos de nuevo, analizarlos y exponerlos de manera asequible y sistematizada. La experiencia que me queda es que a estos benditos pueblos de Centroamérica norte les es difícil mantener un pasado colectivo asumido por la mayoría como identidad histórica y fuerza reconocible de futuro.
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Así, una tras otra, mirando a ver qué se puede salvar de tanta destrucción. El agua lodosa, durante tres, cuatro días seguidos, penetró todos los rincones de la casa, dejó paredes enmohecidas, ropas insalvables, artefactos inservibles, sillas descompuestas, muebles dilatados, cumbos y otros artículos de plástico a buena distancia de la casa, entre los cercos y las ramas caídas. Alimentos, sacos de maíz, de abono para el cultivo, chanchitos y gallinas… todo se fue con la corriente poderosa de las aguas del río Lempa y de los otros dos riítos que corren cerca de nuestra comunidad Nueva Esperanza, El Espino y el Borgollón, con los drenos asolvados que les unen.
Pero el estropicio más sentido fue con documentos, papeles marcados de todo tipo: para empezar, con fotografías antiguas irrepetibles, porque eran de aquellas de rollo y, además, realizadas y regaladas por alguien que ni te acuerdas quien, en un momento irrepetible de tu vida y de la vida de la comunidad y de otras gentes cercanas a ti, y que quedaron marcadas por los acontecimientos de entonces, cuando las champitas de plástico eran nuestras viviendas, cuando los adolescentes de entonces hicieron los primeros cultivos, cuando una casita de madera era la primera enfermería, aquel viaje inolvidable a la playa…
Pero también se aguaron y se tendrán que reponer, si se puede, en un servicio burocrático interminable, documentos de títulos universitarios, como licenciaturas, o diplomados en esto y en lo otro, que ya no se repondrán más, escritos oficiales y no tan oficiales que mantenían los orígenes de la comunidad, de la historia de la escuela y el instituto, de los primeros inexpertos proyectos de ayuda solidaria, y documentos actuales a los que se les fue el sello de tinta azul o negra. Cartas, cartas a mano o impresas de las primeras computadoras, felicitaciones, invitaciones, recordatorios de hermanas y hermanos que ya partieron de entre nosotros.
Y los libros. “Lo primero que encontré al regresar fue la Biblia en la puerta de mi casa”. “Lo que más he sentido fue perder la Biblia que me habían regalado”. Estas son expresiones de dos maestras, Deysi y Esperanza. No les quiero contar libros que me han acompañado toda la vida desde que salieron o desde que pude conocerlos y adquirirlos para mí o llegaron como regalos queridos, de Boff, de Pagola, de Casaldáliga, de Romero… o de amigos míos como Quintín y Miguel Angel.
Ya en el Mitch (inundaciones del huracán Mitch, 1998) perdí una parte importante de mi pasado gráfico y escrito, y así se lo hice saber a los de la CEL, la empresa que se desmadra abriendo las aguas de la presa del río Lempa. Ahora, si cabe se perdió la parte que me quedó de entonces. Mi vocación de historiador aficionado me exigía guardar documentos de esto y de lo otro para, en algún momento propicio, recogerlos de nuevo, analizarlos y exponerlos de manera asequible y sistematizada. La experiencia que me queda es que a estos benditos pueblos de Centroamérica norte les es difícil mantener un pasado colectivo asumido por la mayoría como identidad histórica y fuerza reconocible de futuro.
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dijous, 27 d’octubre del 2011
Impacto en la agricultura y ramadería
Fotografías de ACUDESBAL
Las milpas, como ésta ya doblada, dispuesta para recogerse la mazorca, se perdieron por completo. Y también cualquiero otra producción sembrada.
Enlace al álbum de fotos.
Ver también: Pérdidas por inundaciones en el Bajo Lempa (17 de noviembre)
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Las milpas, como ésta ya doblada, dispuesta para recogerse la mazorca, se perdieron por completo. Y también cualquiero otra producción sembrada.
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Ver también: Pérdidas por inundaciones en el Bajo Lempa (17 de noviembre)
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dimecres, 26 d’octubre del 2011
Me siento orgulloso (Angel Arnaiz)
• Me siento orgulloso de los becarios y becarias ya graduados en la universidad que estos se han fajado, han trabajado sin descanso, hasta el límite de sus posibilidades, para que sus hermanas y hermanos del Bajo lempa sufrieran lo menos posible en la catástrofe de la inundación E-12.
• Me siento orgulloso de formar parte de un pueblo sufrido y comprometido con su gente, sus hijos e hijas, sus familias y todos sus habitantes como este del Bajo Lempa.
• Me siento orgulloso de que existan líderes comunitarios de la zona que se penquean, sufren y organizan como ningún otro por el bien de su pueblo.
• Me siento orgulloso de tantos rescatistas voluntarios y de algunas instituciones que han dado ejemplo de servicio sin límites y sin pedir nada a cambio. Más, los contrasto con esos avaros que, por trabajar en alguna institución financiera, se reportan beneficios económicos sustanciales para toda su vida, por no hacer nada extra salvo lo que tenían que hacer, si acaso, y bien retribuidos.
• Me siento orgulloso de las personas mayores, ancianas, que, con una sonrisa triste en su rostro, acompañan a su gente hasta el final sin quejas, con paciencia, con heroísmo sencillo.
• Me siento orgulloso en esta hora de las iglesias que han estado al lado de los sufridos y los pobres, como nuestra iglesia en El Salvador.
• Me siento orgulloso de los funcionarios y funcionarias que han servido a su pueblo estos días de inundaciones más allá de sus obligaciones formales de trabajadores del Estado y lo han acompañado en toda ocasión.
• En fin, me siento orgulloso de formar parte de un pueblo pobre en bienes materiales y rico en sentimientos, humilde y digno a la vez, capaz de los mayores sacrificios por ellos y por su gente sin pedir nada a cambio.
• También me siento feliz de la multiplicación de la solidaridad en la sociedad salvadoreña en medio de tantas penurias e incertidumbres de la vida diaria y de tanta destrucción de la naturaleza por todos lados.
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• Me siento orgulloso de formar parte de un pueblo sufrido y comprometido con su gente, sus hijos e hijas, sus familias y todos sus habitantes como este del Bajo Lempa.
• Me siento orgulloso de que existan líderes comunitarios de la zona que se penquean, sufren y organizan como ningún otro por el bien de su pueblo.
• Me siento orgulloso de tantos rescatistas voluntarios y de algunas instituciones que han dado ejemplo de servicio sin límites y sin pedir nada a cambio. Más, los contrasto con esos avaros que, por trabajar en alguna institución financiera, se reportan beneficios económicos sustanciales para toda su vida, por no hacer nada extra salvo lo que tenían que hacer, si acaso, y bien retribuidos.
• Me siento orgulloso de las personas mayores, ancianas, que, con una sonrisa triste en su rostro, acompañan a su gente hasta el final sin quejas, con paciencia, con heroísmo sencillo.
• Me siento orgulloso en esta hora de las iglesias que han estado al lado de los sufridos y los pobres, como nuestra iglesia en El Salvador.
• Me siento orgulloso de los funcionarios y funcionarias que han servido a su pueblo estos días de inundaciones más allá de sus obligaciones formales de trabajadores del Estado y lo han acompañado en toda ocasión.
• En fin, me siento orgulloso de formar parte de un pueblo pobre en bienes materiales y rico en sentimientos, humilde y digno a la vez, capaz de los mayores sacrificios por ellos y por su gente sin pedir nada a cambio.
• También me siento feliz de la multiplicación de la solidaridad en la sociedad salvadoreña en medio de tantas penurias e incertidumbres de la vida diaria y de tanta destrucción de la naturaleza por todos lados.
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dilluns, 24 d’octubre del 2011
Vídeo de la inundación en Nueva Esperanza
(Información facilitada por Angel Arnaiz)
Súper inundación o súper llena en la comunidad Nueva Esperanza, 15 al 18 de octubre de 2011, filmada, producida y trasmitida vía internet por Moi, miembro fundador y actual de la comunidad y amigo.
Todavía subió más el agua de lo que refleja el video, pues cubrió por completo todos los carros y hasta tejados de casas. La gente que permaneció tuvo que irse al campanario de la iglesia para sobrevivir la noche del lunes al martes. En ese momento eran 57 personas las que quedaban que no pudieron ser rescatadas por las lanchas que llegaron, la de Adesco, o de los guardabosques de Nancuchiname, que se ve haciendo viajes, varios al día el lunes y el martes, y otra de la Cruz Roja que hizo tres viajes el lunes en la tarde, y sacaron hasta El Zamorán a decenas de personas que se habían quedado, pensando que no iba a ser tran grande la llena. 25 hombres no salieronde la comunidad ni el martes, permaneciendo allí vigilantes de todo.
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Súper inundación o súper llena en la comunidad Nueva Esperanza, 15 al 18 de octubre de 2011, filmada, producida y trasmitida vía internet por Moi, miembro fundador y actual de la comunidad y amigo.
Todavía subió más el agua de lo que refleja el video, pues cubrió por completo todos los carros y hasta tejados de casas. La gente que permaneció tuvo que irse al campanario de la iglesia para sobrevivir la noche del lunes al martes. En ese momento eran 57 personas las que quedaban que no pudieron ser rescatadas por las lanchas que llegaron, la de Adesco, o de los guardabosques de Nancuchiname, que se ve haciendo viajes, varios al día el lunes y el martes, y otra de la Cruz Roja que hizo tres viajes el lunes en la tarde, y sacaron hasta El Zamorán a decenas de personas que se habían quedado, pensando que no iba a ser tran grande la llena. 25 hombres no salieronde la comunidad ni el martes, permaneciendo allí vigilantes de todo.
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diumenge, 23 d’octubre del 2011
Inundaciones en el Bajo Lempa (23 de octubre): el retorno definitivo
Crónica de Angel Arnaiz (a través de Facebook)
(En este mapa pueden localizar las comunidades)
4:15 (Hora en El Salvador; +8 hora central europea) ¿Por dónde comenzar? Ayer noche de sábado traté de escribirles algo –fotos propias no tengo por mojarse la cámara- y se me cerraban los ojitos. Imposible transcribir una sola línea. Ahora son las 4 h 15 m del domingo. Los postes y cables de teléfonos de la zona, que sólo llegan a las cuatro primeras comunidades, están caídos y por tanto no tenemos internet. Acudesbal, por ejemplo, ha resuelto este gran problema de la comunicación haciendo sus oficinas provisionales en un ciber pequeño existente en San Marcos Lempa que ha alquilado.
Yo viajo todas las noches y regreso al amanecer todos los días. Así que aquí estoy, fiel a este espíritu comunicador que nuestro buen Dios ha puesto en mí. Ayer guié y acompañé la entrega de alimentos, artículos de aseo, personal y de viviendas, y ropa que la YSUCA, una emisora de la universidad que dirigen los jesuitas en El Salvador, y de gran audiencia y prestigio, en las comunidades de El Marío y el Presidio Liberado. Y fui entrevistado por periodistas de distintos programas de la emisora. El viernes también había intervenido en otros de la misma emisora –el artículo o nota del martes pasado sobre las inundaciones y el rostro humano de Dios ha sido bien acogido - y de Radio Nacional de el Salvador, que son las dos por las que he trasmitido algunas urgencias y necesidades inmediatas, situación de los albergues, o informaciones importantes durante todos estos días de llena o inundaciones.
Por eso, antes de regresar a la zona este domingo -en un ratito lo voy a hacer ya- he querido ponerme de nuevo en comunicación con todos mis amigos y amigas de facebook. Hay otros a quienes no puedo enviarles correos electrónicos por falta de tiempo, aunque estas notas son reproducidas en varios lugares y ampliadas su extensión, como en Cataluña, Madrid y Alemania, que sepa yo, lo que agradezco mucho.
5:15 h. Ya se visualiza la gravedad de la inundación, de esta súper llena, en la que todavía estamos metidos hoy, después de diez días de su inicio, en las distintas comunidades. Babilonia y Los Lotes, como siempre, han sido arrasadas por las aguas. Su ubicación en la parte más baja y juntito a la ribera oriental del río las hace hipersensibles a las descargas de la presa última del Lempa, la más cercana a nosotros, la “15 de setiembre”.
La fuerza de las aguas del río Lempa ha sido tal en esta ocasión, que las aguas desbordadas por estas comunidades se movieron hacia el estero cercano de la bahía de Jiquilisco y le hicieron crecer, algo nunca visto en estos en la bahía en tierra, se inundaron las comunidades de La Canoíta, Las Mesas y Los Cálix, hasta el punto que tuvieron que crear sus propios albergues, algo nunca visto has ahora. Por cierto, que estos albergues como otros de la zona, El Angel o Los Cálix, por ejemplo, salieron pronto de los apoyados por Protección civil, fuera de la zona, y carecen todavía de atención médica y de alimentos, por lo que ha sido Acudesbal y organizaciones de fuera del lugar y gentes particulares quienes sostienen estos albergues todavía hoy, sin interrupción.
También el agua llenó El Zamorán y el Cedro, algo bien difícil porque son un poco más altas. En esta ocasión el agua llegó hasta La Limonera, varios kilómetros delante de El Cedro. Impensable hasta hoy. Las comunidades del centro de la zona, más bajitas y que siempre se llenan sólo con el agua de lluvia, todavía ayer sábado estaban con agua en buena parte de ellas. Al albergue de El Angel se entraba con dificultad y eso vehículos de doble tracción, para dejar alimentos o ropa o informarse de algo. En este albergue hay gente de Las Arañas, otra de las comunidades o poblados más golpeados por las aguas de esta llena.
Ciudad Romero tiene el serio inconveniente de estar asentada alrededor de un dreno o canal artificial para las aguas, que le atraviesa en diagonal de noroeste a sureste, buscando el cauce hacia la bahía, que hacia donde se dirigen las aguas de estas comunidades. Ese dreno se sobrellenó de las aguas del Lempa, junto con las aguas que llegaban en directo vía El Zamorán y Nuevo Amanecer, situadas al poniente de ella. Por eso la inundación fue diferenciada en sus calles y casas, según estuvieran más próximas o más lejanas al dreno, aunque toda la comunidad se vio afectada. Todavía este sábado un poste eléctrico caído sobre la calle junto a la iglesia impedía el paso por ese lugar, víctima de la fuerza que llevaba la corriente del dreno allí, convertido en un chiflón poderoso.
De un modo como milagroso, me parece a mí, que comunidades como La Canoa y Amando López hayan permanecido casi secas, con apenas agua en algunos puntos más bajos y eso por las lluvias, no por el río Lempa. Nos alegramos mucho por ello, porque siempre han sido comunidades muy golpeadas en acontecimientos así. Claro, que sus tierras de cultivo no se libraron tanto y las pérdidas productivas existen también aquí. Nueva Esperanza ha sido arrasada de manera especial por confluir el agua del Lempa y de otros dos ríos pequeños por ella. Hacemos nota aparte por este motivo.
5:30. Nueva Esperanza tiene dos ríos pequeños en ella que la benefician, salvo cuando se desbordan como en esta ocasión. Crecieron al compás de al crecida del río Lempa desbordado. Y con ellos los drenos que dan salida a las aguas en tiempo de lluvias. O sea, se junto todo. Uno de los ríos, el que corre por el interior de las tierras de cultivo y pasto, al oriente de la comunidad, al llenarse y salirse de cauce no sólo cubre los terrenos por donde pasa, sino que echa parte de sus agua la dreno que atraviesa la parte norte de la comunidad, junto al instituto y locales de ganadería. Como esta parte es un poco más elevada, a unos nueve metros sobre el nivel del mar, deja caer sus aguas sobre calles y viviendas con sus patios o lotes y cubren todas las casas y edificios. En este caso llegando hasta los dos metros en muchos lugares del centro y parte baja, al sur del poblado, donde se encuentra la escuela. Aquí une sus aguas con otro dreno, también desbordado, por lo que toda la comunidad queda llena o super llena, como en esta ocasión memorable, que duplicó al huracán Mitch (1998), nuestro punto de referencia hasta hoy en destrucción por inundaciones.
Así que ahora, sobre todo el domingo, lunes y martes pasados, días 16, 17 y 18 de octubre, se han encontrado las aguas de tres ríos, dos pequeños, pero desbordados, y uno muy grande, súper desbordado y con drenos que sirven de comunicación a esas aguas y que al desbordarse también ellos forman como un cuadrado cercando la comunidad. Ya saben los momentos dramáticos que vivimos el lunes en la noche con 57 hombres aislados, con frío, sin comer ni beber casi, sólo agua de lluvia, y sin lugar donde meterse, hasta que llenaron el campanario de la iglesia, único lugar que permaneció sin cubrir por las aguas. Allí estuvieron de pie, parados, como se dice por aquí, sin dormir y con malas perspectivas de rescate. Dramático en sentido estricto, para ellos y sus familias y gentes cercanas a ellos. Y ahora la recuperación de lo que sea posible, si queda algo posible.
Esta noche les escribo más, sobre el retorno a casa de las albergadas y albergados, y la gran limpieza de lodo que hay que hacer. Ayer sábado llegaron voluntarios jóvenes del departamento de Morazán y estudiantes de la Universidad Nacional y cuadrillas del ejército incluso a ayudar a limpiar. El mecánico, con su ayudante ya está reparando carros dañados por las aguas lodosas en Nueva Esperanza... La vida sigue. Vamos adelante, a empezar otra vez. La tercera en veinte años. ahora con experiencia acumulada, además de una gran solidaridad nacional e internacional, que me admira, de verdad, a pesar de venir conociendo estas situaciones desde hace más de treinta años.
21 h. Esta puede ser como la nota o crónica breve final de esta historia de la llena o inundaciones D-12 2011 en el Bajo Lempa usuluteco. Son las 21 h del domingo 23 de octubre. Hace diez días comenzamos. Mañana comienza la etapa posinundaciones.
Hoy se vieron caras alegres encima de grandes, altos, camiones, camiones oficiales de la alcaldía y otras instituciones estatales, de baranda baja y, por tanto, con algún peligro en el transporte de personas, más si son niñas y niños en buena proporción, junto a sus mamás y otros familiares, llenos de cambalaches, como cobijas, colchonetas, bolsas con ropa y otros chunches recibidos en los albergues respectivos.
En Nueva Esperanza, por las calles, montones de objetos mojados hechos basura, esperando ser recogidos. También muebles de cocina, de habitaciones, sillas, mesas, algún closed o armario, chineros, colchones y camas, bueno, junto a las puertas de entrada a los lotes o en los lotes mismos, parecían las calles de un barrio de bazares en exposición y venta, todos secándose después de una detallada, precisa, y fuerte lavada. Roberto limpia y limpia la bicicleta pequeña de sus hijos.
Angel Frías comenta: “He lavado mi plato tres veces y una cuarta con lejía”. Filadelfo comparte con Romel: “Son mejores los muebles de plástico. Estos que parecen de madera se descomponen todo y ya no sirven”. Esperanza llora: “Tanto que me ha costado sacar este comedor, pagarlo letra por letra y ahora mire”. Las sillas, nuevas, con el asiento de tela mojado y desvaído y las patas algo estropeadas, la mesa con el barniz perdido.
Una alegría grande ha sido comprobar que las refrigeradoras funcionan; el ruidito ese característico cuando arranca el motor y se mantiene, ha resultado la mejor música escuchada desde hace días. Y el microondas de mi casa encendió bien. También otros artefactos de esos, de esto y de lo otro. En mi caso un aparato de sonido con altavoz, transportable, muy útil, ha aguantado las torrentadas de agua lodosa que le han caído. En fin, recuperando lo que ya dábamos por perdido, que es como que toque la lotería.
En algunas casas ya comenzaron o están avanzados, en otras algo más atrasados, pero el lavado y tendido de ropa para que les de el sol durante horas es otro trabajo importante que queda por hacer en su mayoría.
Tengo presente a la comunidad Nueva Esperanza mientras escribo, pues en otras comunidades, por lo que he visto, están en otras situaciones. Serán las familias afectadas mucho de esas comunidades quienes comparten una visión semejante a la descrita.
Es el retorno definitivo a casa desde los albergues y las profundas y minuciosas limpiezas de enseres de todo tipo lo que ha marcado este día. Cuando amanezca mañana lunes 24 estaremos en una nueva etapa: la de posinundaciones.
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(En este mapa pueden localizar las comunidades)
4:15 (Hora en El Salvador; +8 hora central europea) ¿Por dónde comenzar? Ayer noche de sábado traté de escribirles algo –fotos propias no tengo por mojarse la cámara- y se me cerraban los ojitos. Imposible transcribir una sola línea. Ahora son las 4 h 15 m del domingo. Los postes y cables de teléfonos de la zona, que sólo llegan a las cuatro primeras comunidades, están caídos y por tanto no tenemos internet. Acudesbal, por ejemplo, ha resuelto este gran problema de la comunicación haciendo sus oficinas provisionales en un ciber pequeño existente en San Marcos Lempa que ha alquilado.
Yo viajo todas las noches y regreso al amanecer todos los días. Así que aquí estoy, fiel a este espíritu comunicador que nuestro buen Dios ha puesto en mí. Ayer guié y acompañé la entrega de alimentos, artículos de aseo, personal y de viviendas, y ropa que la YSUCA, una emisora de la universidad que dirigen los jesuitas en El Salvador, y de gran audiencia y prestigio, en las comunidades de El Marío y el Presidio Liberado. Y fui entrevistado por periodistas de distintos programas de la emisora. El viernes también había intervenido en otros de la misma emisora –el artículo o nota del martes pasado sobre las inundaciones y el rostro humano de Dios ha sido bien acogido - y de Radio Nacional de el Salvador, que son las dos por las que he trasmitido algunas urgencias y necesidades inmediatas, situación de los albergues, o informaciones importantes durante todos estos días de llena o inundaciones.
Por eso, antes de regresar a la zona este domingo -en un ratito lo voy a hacer ya- he querido ponerme de nuevo en comunicación con todos mis amigos y amigas de facebook. Hay otros a quienes no puedo enviarles correos electrónicos por falta de tiempo, aunque estas notas son reproducidas en varios lugares y ampliadas su extensión, como en Cataluña, Madrid y Alemania, que sepa yo, lo que agradezco mucho.
5:15 h. Ya se visualiza la gravedad de la inundación, de esta súper llena, en la que todavía estamos metidos hoy, después de diez días de su inicio, en las distintas comunidades. Babilonia y Los Lotes, como siempre, han sido arrasadas por las aguas. Su ubicación en la parte más baja y juntito a la ribera oriental del río las hace hipersensibles a las descargas de la presa última del Lempa, la más cercana a nosotros, la “15 de setiembre”.
La fuerza de las aguas del río Lempa ha sido tal en esta ocasión, que las aguas desbordadas por estas comunidades se movieron hacia el estero cercano de la bahía de Jiquilisco y le hicieron crecer, algo nunca visto en estos en la bahía en tierra, se inundaron las comunidades de La Canoíta, Las Mesas y Los Cálix, hasta el punto que tuvieron que crear sus propios albergues, algo nunca visto has ahora. Por cierto, que estos albergues como otros de la zona, El Angel o Los Cálix, por ejemplo, salieron pronto de los apoyados por Protección civil, fuera de la zona, y carecen todavía de atención médica y de alimentos, por lo que ha sido Acudesbal y organizaciones de fuera del lugar y gentes particulares quienes sostienen estos albergues todavía hoy, sin interrupción.
También el agua llenó El Zamorán y el Cedro, algo bien difícil porque son un poco más altas. En esta ocasión el agua llegó hasta La Limonera, varios kilómetros delante de El Cedro. Impensable hasta hoy. Las comunidades del centro de la zona, más bajitas y que siempre se llenan sólo con el agua de lluvia, todavía ayer sábado estaban con agua en buena parte de ellas. Al albergue de El Angel se entraba con dificultad y eso vehículos de doble tracción, para dejar alimentos o ropa o informarse de algo. En este albergue hay gente de Las Arañas, otra de las comunidades o poblados más golpeados por las aguas de esta llena.
Ciudad Romero tiene el serio inconveniente de estar asentada alrededor de un dreno o canal artificial para las aguas, que le atraviesa en diagonal de noroeste a sureste, buscando el cauce hacia la bahía, que hacia donde se dirigen las aguas de estas comunidades. Ese dreno se sobrellenó de las aguas del Lempa, junto con las aguas que llegaban en directo vía El Zamorán y Nuevo Amanecer, situadas al poniente de ella. Por eso la inundación fue diferenciada en sus calles y casas, según estuvieran más próximas o más lejanas al dreno, aunque toda la comunidad se vio afectada. Todavía este sábado un poste eléctrico caído sobre la calle junto a la iglesia impedía el paso por ese lugar, víctima de la fuerza que llevaba la corriente del dreno allí, convertido en un chiflón poderoso.
De un modo como milagroso, me parece a mí, que comunidades como La Canoa y Amando López hayan permanecido casi secas, con apenas agua en algunos puntos más bajos y eso por las lluvias, no por el río Lempa. Nos alegramos mucho por ello, porque siempre han sido comunidades muy golpeadas en acontecimientos así. Claro, que sus tierras de cultivo no se libraron tanto y las pérdidas productivas existen también aquí. Nueva Esperanza ha sido arrasada de manera especial por confluir el agua del Lempa y de otros dos ríos pequeños por ella. Hacemos nota aparte por este motivo.
5:30. Nueva Esperanza tiene dos ríos pequeños en ella que la benefician, salvo cuando se desbordan como en esta ocasión. Crecieron al compás de al crecida del río Lempa desbordado. Y con ellos los drenos que dan salida a las aguas en tiempo de lluvias. O sea, se junto todo. Uno de los ríos, el que corre por el interior de las tierras de cultivo y pasto, al oriente de la comunidad, al llenarse y salirse de cauce no sólo cubre los terrenos por donde pasa, sino que echa parte de sus agua la dreno que atraviesa la parte norte de la comunidad, junto al instituto y locales de ganadería. Como esta parte es un poco más elevada, a unos nueve metros sobre el nivel del mar, deja caer sus aguas sobre calles y viviendas con sus patios o lotes y cubren todas las casas y edificios. En este caso llegando hasta los dos metros en muchos lugares del centro y parte baja, al sur del poblado, donde se encuentra la escuela. Aquí une sus aguas con otro dreno, también desbordado, por lo que toda la comunidad queda llena o super llena, como en esta ocasión memorable, que duplicó al huracán Mitch (1998), nuestro punto de referencia hasta hoy en destrucción por inundaciones.
Así que ahora, sobre todo el domingo, lunes y martes pasados, días 16, 17 y 18 de octubre, se han encontrado las aguas de tres ríos, dos pequeños, pero desbordados, y uno muy grande, súper desbordado y con drenos que sirven de comunicación a esas aguas y que al desbordarse también ellos forman como un cuadrado cercando la comunidad. Ya saben los momentos dramáticos que vivimos el lunes en la noche con 57 hombres aislados, con frío, sin comer ni beber casi, sólo agua de lluvia, y sin lugar donde meterse, hasta que llenaron el campanario de la iglesia, único lugar que permaneció sin cubrir por las aguas. Allí estuvieron de pie, parados, como se dice por aquí, sin dormir y con malas perspectivas de rescate. Dramático en sentido estricto, para ellos y sus familias y gentes cercanas a ellos. Y ahora la recuperación de lo que sea posible, si queda algo posible.
Esta noche les escribo más, sobre el retorno a casa de las albergadas y albergados, y la gran limpieza de lodo que hay que hacer. Ayer sábado llegaron voluntarios jóvenes del departamento de Morazán y estudiantes de la Universidad Nacional y cuadrillas del ejército incluso a ayudar a limpiar. El mecánico, con su ayudante ya está reparando carros dañados por las aguas lodosas en Nueva Esperanza... La vida sigue. Vamos adelante, a empezar otra vez. La tercera en veinte años. ahora con experiencia acumulada, además de una gran solidaridad nacional e internacional, que me admira, de verdad, a pesar de venir conociendo estas situaciones desde hace más de treinta años.
21 h. Esta puede ser como la nota o crónica breve final de esta historia de la llena o inundaciones D-12 2011 en el Bajo Lempa usuluteco. Son las 21 h del domingo 23 de octubre. Hace diez días comenzamos. Mañana comienza la etapa posinundaciones.
Hoy se vieron caras alegres encima de grandes, altos, camiones, camiones oficiales de la alcaldía y otras instituciones estatales, de baranda baja y, por tanto, con algún peligro en el transporte de personas, más si son niñas y niños en buena proporción, junto a sus mamás y otros familiares, llenos de cambalaches, como cobijas, colchonetas, bolsas con ropa y otros chunches recibidos en los albergues respectivos.
En Nueva Esperanza, por las calles, montones de objetos mojados hechos basura, esperando ser recogidos. También muebles de cocina, de habitaciones, sillas, mesas, algún closed o armario, chineros, colchones y camas, bueno, junto a las puertas de entrada a los lotes o en los lotes mismos, parecían las calles de un barrio de bazares en exposición y venta, todos secándose después de una detallada, precisa, y fuerte lavada. Roberto limpia y limpia la bicicleta pequeña de sus hijos.
Angel Frías comenta: “He lavado mi plato tres veces y una cuarta con lejía”. Filadelfo comparte con Romel: “Son mejores los muebles de plástico. Estos que parecen de madera se descomponen todo y ya no sirven”. Esperanza llora: “Tanto que me ha costado sacar este comedor, pagarlo letra por letra y ahora mire”. Las sillas, nuevas, con el asiento de tela mojado y desvaído y las patas algo estropeadas, la mesa con el barniz perdido.
Una alegría grande ha sido comprobar que las refrigeradoras funcionan; el ruidito ese característico cuando arranca el motor y se mantiene, ha resultado la mejor música escuchada desde hace días. Y el microondas de mi casa encendió bien. También otros artefactos de esos, de esto y de lo otro. En mi caso un aparato de sonido con altavoz, transportable, muy útil, ha aguantado las torrentadas de agua lodosa que le han caído. En fin, recuperando lo que ya dábamos por perdido, que es como que toque la lotería.
En algunas casas ya comenzaron o están avanzados, en otras algo más atrasados, pero el lavado y tendido de ropa para que les de el sol durante horas es otro trabajo importante que queda por hacer en su mayoría.
Tengo presente a la comunidad Nueva Esperanza mientras escribo, pues en otras comunidades, por lo que he visto, están en otras situaciones. Serán las familias afectadas mucho de esas comunidades quienes comparten una visión semejante a la descrita.
Es el retorno definitivo a casa desde los albergues y las profundas y minuciosas limpiezas de enseres de todo tipo lo que ha marcado este día. Cuando amanezca mañana lunes 24 estaremos en una nueva etapa: la de posinundaciones.
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Reflexiones del Equipo Maíz
De La Página de Maíz:
Centroamérica es la región del Continente donde mejor se retratan los efectos del cambio climático que vive el planeta:
inundaciones o sequías, que convierten a miles de familias en damnificadas permanentes.
Y eso ocurre por las malas condiciones en que vive la mayoría de la gente y porque los grandes empresarios depredan el medio ambiente para obtener mayores ganancias.
Por eso, para superar la vulnerabilidad hay que cambiar el sistema capitalista que la genera.
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Y eso ocurre por las malas condiciones en que vive la mayoría de la gente y porque los grandes empresarios depredan el medio ambiente para obtener mayores ganancias.
Por eso, para superar la vulnerabilidad hay que cambiar el sistema capitalista que la genera.
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dissabte, 22 d’octubre del 2011
Inundaciones en el Bajo Lempa (21/22 de octubre)
Crónica de Angel Arnaiz (a través de Facebook)
(En este mapa pueden localizar las comunidades)
Viernes, 21 de octubre
21:40 (Hora en El Salvador; +8 hora central europea) Este viernes he transportado tres familias a la comunidad Nueva Esperanza y una a la comunidad Amando López. Mañana sábado será día de regreso a sus casas de la mayoría de los albergados/as. El piso esta firme, sin agua encima, salvo en algunas partes menores. Hoy regresó el agua a nuestras viviendas, pero por las tuberías, no por una invasión destructora. Energía eléctrica llegó ayer y permanece. Mañana será día de limpieza a fondo de los grandes lodos metidos en todas partes. Yo me voy a dormir ahorita, porqueno aguanto más.
Sábado, 22 de octubre
Hola, a todos/as, son las 3 h del sábado 22 de octubre de 2011: hoy es el día de las hormiguitas. Es la mejor imagen de cómo nos encontraremos este sábado en el Bajo Lempa. De grandes a pequeños, mujeres y hombres, de cualquier condición de salud/enfermedad, a limpiar, primero, porque no hay quien entre en las casas tal como se encuentran; y a ordenar, después, colocar las cosas en su sitio, con ayudas para las más pesadas, como refrigeradoras, mesas, camas; y a hacer el recuento de lo que se ha perdido, de lo que se puede encontrar en algún rincón del lote o patio.
Y los animalitos, si se salvó el perro, el gato o la gatas con sus gatitos, el gallo y las galiinas y los pollos, y el chancho o la chancha y sus chanchitos, ¿cómo se encuentran? Ayer, por ejemplo, Conchita tuvo un momento de alegría intensa, sus ojos se le abrillaron más, tuvo una expresión de felicidad grande, cuando al entrar en su vivienda enlodada, nos recibieron el grupo de gallinas que quedó allí durante la llena, en algún lugar elevado que buscaron, y que la reconocieron de inmediato a ella por su figura y su voz.
Y, enseguida también, los hombres que no han vuelto todavía, si es que queda alguno que no lo haya hecho, a ver el ganado, las reses que quedaron en los potreros. Y ver otros útiles más complicados si funcionan o no, como las refris, ventiladores, televisiones.
Crónica de ACUDESBAL
Este día en horas de la mañana y tarde comenzaron las familias de las comunidades del Bajo Lempa a retornar a sus viviendas. Hay mucha pérdidas, todos los cultivos estan destruidos, viviendas dañadas, enseres domesticos perdidos y ahora en adelante comienza la otra etapa prolongada de la crisis: Las enfermedades estarán más presentes que nunca y es tiempo de estar más propositivos en la creatividad de reactivar nuestro tegido productivo y lo social. Tenemos la esperanza en Dios, tenemos las capacidades en las comunidades y la fuerza de la solidaridad para levantarnos y armarnos de valor con la frente en alto caminaremos hacia el horizonte.
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(En este mapa pueden localizar las comunidades)
Viernes, 21 de octubre
21:40 (Hora en El Salvador; +8 hora central europea) Este viernes he transportado tres familias a la comunidad Nueva Esperanza y una a la comunidad Amando López. Mañana sábado será día de regreso a sus casas de la mayoría de los albergados/as. El piso esta firme, sin agua encima, salvo en algunas partes menores. Hoy regresó el agua a nuestras viviendas, pero por las tuberías, no por una invasión destructora. Energía eléctrica llegó ayer y permanece. Mañana será día de limpieza a fondo de los grandes lodos metidos en todas partes. Yo me voy a dormir ahorita, porqueno aguanto más.
Sábado, 22 de octubre
Hola, a todos/as, son las 3 h del sábado 22 de octubre de 2011: hoy es el día de las hormiguitas. Es la mejor imagen de cómo nos encontraremos este sábado en el Bajo Lempa. De grandes a pequeños, mujeres y hombres, de cualquier condición de salud/enfermedad, a limpiar, primero, porque no hay quien entre en las casas tal como se encuentran; y a ordenar, después, colocar las cosas en su sitio, con ayudas para las más pesadas, como refrigeradoras, mesas, camas; y a hacer el recuento de lo que se ha perdido, de lo que se puede encontrar en algún rincón del lote o patio.
Y los animalitos, si se salvó el perro, el gato o la gatas con sus gatitos, el gallo y las galiinas y los pollos, y el chancho o la chancha y sus chanchitos, ¿cómo se encuentran? Ayer, por ejemplo, Conchita tuvo un momento de alegría intensa, sus ojos se le abrillaron más, tuvo una expresión de felicidad grande, cuando al entrar en su vivienda enlodada, nos recibieron el grupo de gallinas que quedó allí durante la llena, en algún lugar elevado que buscaron, y que la reconocieron de inmediato a ella por su figura y su voz.
Y, enseguida también, los hombres que no han vuelto todavía, si es que queda alguno que no lo haya hecho, a ver el ganado, las reses que quedaron en los potreros. Y ver otros útiles más complicados si funcionan o no, como las refris, ventiladores, televisiones.
Crónica de ACUDESBAL
Este día en horas de la mañana y tarde comenzaron las familias de las comunidades del Bajo Lempa a retornar a sus viviendas. Hay mucha pérdidas, todos los cultivos estan destruidos, viviendas dañadas, enseres domesticos perdidos y ahora en adelante comienza la otra etapa prolongada de la crisis: Las enfermedades estarán más presentes que nunca y es tiempo de estar más propositivos en la creatividad de reactivar nuestro tegido productivo y lo social. Tenemos la esperanza en Dios, tenemos las capacidades en las comunidades y la fuerza de la solidaridad para levantarnos y armarnos de valor con la frente en alto caminaremos hacia el horizonte.
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Responsabilidad del gobierno y CEL en las inundaciones
Hace cinco meses ya se denunció la situación de riesgo...
Comunidades del Bajo Lempa dan a conocer las amenazas por la llegada del invierno, debido a que CEL no construyó las obras de protección (30 de mayo de 2011)
... y ahora reacciona el gobierno.
Durante su visita al Bajo Lempa, el Presidente Mauricio Funes anunció que se trabajará en distintas medidas para la prevención de inundaciones en esa zona, debido a las descargas de las presas en la temporada de lluvias.
Entre las medidas están el dragado de Río Lempa, la construcción de bordas, la creación de albergues permanentes y coordinar las descargas controladas por parte de la Comisión Ejecutiva Hidroeléctrica del Río Lempa (CEL) y las comunidades que habitan en la zona.
Asimismo, el mandatario indicó que se trabajará en una atención integral de riesgo con el mantenimiento al sistema de drenajes. Para ello, Funes dijo que es posible que se modifiquen los siguientes Presupuestos Generales de la Nación para mantener este programa. Por otro lado, Funes manifestó que su gobierno continuará con el apoyo a los agricultores, a través del acceso de créditos con bajo interés, la asistencia técnica y la entrega de semillas y otros insumos.
Diario CoLatino.com (20 de octubre)
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Comunidades del Bajo Lempa dan a conocer las amenazas por la llegada del invierno, debido a que CEL no construyó las obras de protección (30 de mayo de 2011)
... y ahora reacciona el gobierno.
Durante su visita al Bajo Lempa, el Presidente Mauricio Funes anunció que se trabajará en distintas medidas para la prevención de inundaciones en esa zona, debido a las descargas de las presas en la temporada de lluvias.
Entre las medidas están el dragado de Río Lempa, la construcción de bordas, la creación de albergues permanentes y coordinar las descargas controladas por parte de la Comisión Ejecutiva Hidroeléctrica del Río Lempa (CEL) y las comunidades que habitan en la zona.
Asimismo, el mandatario indicó que se trabajará en una atención integral de riesgo con el mantenimiento al sistema de drenajes. Para ello, Funes dijo que es posible que se modifiquen los siguientes Presupuestos Generales de la Nación para mantener este programa. Por otro lado, Funes manifestó que su gobierno continuará con el apoyo a los agricultores, a través del acceso de créditos con bajo interés, la asistencia técnica y la entrega de semillas y otros insumos.
Diario CoLatino.com (20 de octubre)
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dijous, 20 d’octubre del 2011
Día y noche en la depresión tropical D-12 (20 de octubre)
Crónica de Angel Arnaiz (a través de Facebook)
(En este mapa pueden localizar las comunidades)
Día y noche en la depresión tropical D-12.
3:40 (Hora en El Salvador; +8 hora central europea) En plena noche del día X de la depresión D-12 2011 salvadoreña. En situaciones límite como ésta, los humanos reflejamos con nitidez nuestra doble condición de vida y de muerte La solidaridad y la esperanza se juntan con la miseria interior y la indiferencia. La sonrisa y la paz con la tristeza y el desconsuelo. La vida comunitaria con el egoísmo más vil. La generosidad sin límites con el ladronismo.
Mientras el alcalde Sesori, del departamento de San Miguel al oriente del país, recorre con su gente decenas de kilómetros para entregar un camión de alimentos a las comunidades del Bajo Lempa y se interna en persona por el agua, que le llega hasta el pecho, por caminos desconocidos, para llegar hasta el último rincón inundado de la comunidad Nueva Esperanza, empresarios egoístas elevan el precio del transporte público en zonas afectadas por los desastres.
Mientras dirigentes comunitarios permanecen vigilantes en sus comunidades inundadas, con hongos, con diarreas, con hipotermia, con los pies enllagados, con riesgo de otras enfermedades desconocidas para ellos, ladrones cercanos y lejanos aprovechan para meterse en comunidades y saquear tiendas y viviendas. Hoy ha sido en Ciudad Romero, ayer, hace trece años, durante el huracán Mitch, en la comunidad La Canoa.
Mientras la vida comunitaria resplandece en algunas aulas, habitadas ahora por niños y grandes y convertidas en impreparados albergues, como sucede en la gran escuela de San Marcos Lempa, con organización femenina creando como un bueno, grande y multiplicado hogar, el individualismo se apodera del alma de intermediarios, que se aprovechan, en las sombras, de donaciones para los damnificados en su exclusivo beneficio personal.
Mientras Alex, Yoselin, Alejandro… y otros jóvenes de su comunidad cristina, y de otras comunidades cristianas y no cristianas, se esfuerzan en concientizar, recoger, clasificar, cargar y llevar donaciones para los más afectados por esta calamidad nacional, gente indiferente a los sufrimientos de otras personas llenan los centros comerciales y lugares de diversión habituales.
Mientras en algunos albergues, no en todos, niñas y niños juegan alegres con unas sencillas pelotas de plástico barato que les acaban de regalar, o con sus sol las manos, como si de un recreo bullicioso en horas de clase se tratara… ¿qué le añade usted a este párrafo?
18 h Necesitamos agua para poder volver a las viviendas. ¿Cómo? ¿Leo bien? Sí. Siga la lectura, por favor. Hoy dejó de llover, como muy bien anunciaron los meteorólogos estos días. Hasta ha lucido un sol suave como de otoño en climas medios. ¿Entonces? El suelo de las comunidades del Bajo Lempa está sin agua encima, lleno de humedad, eso sí, en muchas partes; en otras todavía permanece inundando patios y viviendas y no es habitable todavía. Así que por esta parte se podría regresar de los albergues y casas amigas de acogida, en la gran mayoría de la población.
Pero el mayor problema, hoy y mañana viernes, es la falta de agua potable, agua corriente, en las viviendas, pues al estar llenas de lodo por todas partes, incluyendo utensilios, camas, ropa y todo lo demás, no puede lavarse el piso y las cosas y así resulta imposible habitarlas; además, se necesita agua para beber, claro está, y para cocinar. ¡Qué paradoja! El agua que ha hecho inhabitables las viviendas por su exceso por arriba y por abajo, las hace inhabitables también ahora por su ausencia como bien utilizable.
El asunto del agua es que hay cinco roturas de tubos en diferentes partes. La más problemática es la rotura del tubo 8, un tubo madre por el cual llega el agua del depósito lejano a todas estas comunidades. Está roto a la altura antes de la llegada a la comunidad Nuevo Amanecer , la primera de ellas, por la calle principal de la zona. Esta bajo una gran bolsa de agua que se ha formado encima de donde pasa el tubo y por eso no se puede trabajar en ella hasta que se saque esa agua estancada, como un gran hoyo de varios metros de ancho y de profundo.
Quien lleva todo el agua potable de las comunidades de la zona es la administradora de agua formada por las comunidades, es decir nuestra. No ha podido trabajar hoy porque las bombas achicadoras que tenía, cuatro, se anegaron con la llena de estos días y han quedado inservibles. Necesitan que les presten una grande para realizar los trabajos que esperan sea mañana mismo viernes.
Tampoco hay energía eléctrica. Hasta casi este momento. De la distribuidora Deusem me comunican que dentro de una hora proporcionarán energía a toda la zona, excepto la parte inundada de Nuevo Amanecer 1. Así que dependemos del acierto en reparar los tubos de conducción de agua dañados para iniciar el retorno anhelado y masivo a nuestras comunidades.
18 h 20 m Esta nota no es tan importante, pero quiero trasmitirles que esta tarde a las 14 h entré por una de las puertas de mi casa en Nueva Esperanza -por la otra, la de mi parte o habitación de la casa, no pude por algo que encontré luego caído presionando contra ella en su parte interna-: bueno, todo lleno de lodo, todo tirado aquí y allá, libros, biblias, juguetillos para niños por el suelo llenos de humedad y lodosos, y, bueno ni quise mirar más. Se salvó el estante donde se encontraba el proyector de diapositivas, pero no el otro de al lado con la cámara fotográfica y los libros y útiles para las eucaristías, por ejemplo. De la ropa no quise ni mirar. Se nos fue con la fuerza del agua una mesa buena de madera, de Malaysia, que tenía fuera en el corredor y no aparece por ninguna parte. Dejé dos ventanas abiertas para que fuera secandose la humedad interior de la casa. El agua subio cinco bloques y medio en el zaguán o corredor, esto es un metro y diez centímetros. La refrigeradora apareció tumbada en el suelo, como derrotada, caída del pedestal de cuatro bloques en que estaba colocada dentro de la casa. Como digo en la otra nota de las 18 h, hasta que no tengamos agua corriente en nuestras casas, mejor dejarlo como está.
21 h En Nueva Esperanza permanecen un grupo de hombres, casi todos jóvenes, que duermen en hamacas en la tarima cementada que existe en la comunidad, en el centro del parque, junto a la casa comunal. Están tranquilos, no les faltan alimentos, ni agua, y después de la situación crítica para todos ellos del lunes en la noche, hoy parecen un grupo de hermanos conviviendo con alegría una situación inesperada. Hoy se les han incorporado varios más y, seguro, mañana muchos otros. Y también regresarán este viernes a sus casas mujeres, aguantando como puedan hasta que llegue el agua por las tuberías y no por las calles. Confiamos que mañana se solucione el problema al repararse las tuberías rotas estos días pasados. Los perros son quienes ocupan las calles olfateando algún resto alimenticio aquí o allá. Y todavía queda alguno subido al tejado de la casa comunal, como si no creyera que ya pasaron esos momentos sorprendentes. Un pollo que se libro de ir a la sartén el mismo día de las inundaciones y ha resistido junto a los jóvenes estos días, sigue ahí, al lado de ellos, y le llaman Campeón. Algunos chanchos han sido rescatados, pues sobrevivieron en condiciones imposibles, pero uno de ellos, ya ahogado, ha servido de fiesta alimenticia durante un par de días. Y así sigue la vida en Nueva Esperanza. Y desde los albergues, desde las casas amigas de acogida, llegan a la comunidad, miran un rato sus pertenencias tiradas aquí y allá, enlodadas, inservibles o quién sabe qué, y se vuelven hasta el próximo, quizá definitivo viaje de regreso. Y los carros que quedaron en la cancha o en algunas casas, lugares que parecían altos y suficientes para pasar la llena, hoy son revisados por nuestro mecánico destacado, Raúl, pues de momento resultan inservibles, no funcionan y tienen graves dificultades para que lleguen a hacerlo algún día. La calle de acceso a Nueva Esperanza ha sido reparada de urgencia hoy mismo, echando material de piedra y tierra pedregosa, porque llegó a la zona, a la cancha de Ciudad Romero, en helicóptero, el viceministro de agricultura y ganadería, y por tierra muchos funcionarios, policías, miembros del ejército, periodistas y otros.
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(En este mapa pueden localizar las comunidades)
Día y noche en la depresión tropical D-12.
3:40 (Hora en El Salvador; +8 hora central europea) En plena noche del día X de la depresión D-12 2011 salvadoreña. En situaciones límite como ésta, los humanos reflejamos con nitidez nuestra doble condición de vida y de muerte La solidaridad y la esperanza se juntan con la miseria interior y la indiferencia. La sonrisa y la paz con la tristeza y el desconsuelo. La vida comunitaria con el egoísmo más vil. La generosidad sin límites con el ladronismo.
Mientras el alcalde Sesori, del departamento de San Miguel al oriente del país, recorre con su gente decenas de kilómetros para entregar un camión de alimentos a las comunidades del Bajo Lempa y se interna en persona por el agua, que le llega hasta el pecho, por caminos desconocidos, para llegar hasta el último rincón inundado de la comunidad Nueva Esperanza, empresarios egoístas elevan el precio del transporte público en zonas afectadas por los desastres.
Mientras dirigentes comunitarios permanecen vigilantes en sus comunidades inundadas, con hongos, con diarreas, con hipotermia, con los pies enllagados, con riesgo de otras enfermedades desconocidas para ellos, ladrones cercanos y lejanos aprovechan para meterse en comunidades y saquear tiendas y viviendas. Hoy ha sido en Ciudad Romero, ayer, hace trece años, durante el huracán Mitch, en la comunidad La Canoa.
Mientras la vida comunitaria resplandece en algunas aulas, habitadas ahora por niños y grandes y convertidas en impreparados albergues, como sucede en la gran escuela de San Marcos Lempa, con organización femenina creando como un bueno, grande y multiplicado hogar, el individualismo se apodera del alma de intermediarios, que se aprovechan, en las sombras, de donaciones para los damnificados en su exclusivo beneficio personal.
Mientras Alex, Yoselin, Alejandro… y otros jóvenes de su comunidad cristina, y de otras comunidades cristianas y no cristianas, se esfuerzan en concientizar, recoger, clasificar, cargar y llevar donaciones para los más afectados por esta calamidad nacional, gente indiferente a los sufrimientos de otras personas llenan los centros comerciales y lugares de diversión habituales.
Mientras en algunos albergues, no en todos, niñas y niños juegan alegres con unas sencillas pelotas de plástico barato que les acaban de regalar, o con sus sol las manos, como si de un recreo bullicioso en horas de clase se tratara… ¿qué le añade usted a este párrafo?
18 h Necesitamos agua para poder volver a las viviendas. ¿Cómo? ¿Leo bien? Sí. Siga la lectura, por favor. Hoy dejó de llover, como muy bien anunciaron los meteorólogos estos días. Hasta ha lucido un sol suave como de otoño en climas medios. ¿Entonces? El suelo de las comunidades del Bajo Lempa está sin agua encima, lleno de humedad, eso sí, en muchas partes; en otras todavía permanece inundando patios y viviendas y no es habitable todavía. Así que por esta parte se podría regresar de los albergues y casas amigas de acogida, en la gran mayoría de la población.
Pero el mayor problema, hoy y mañana viernes, es la falta de agua potable, agua corriente, en las viviendas, pues al estar llenas de lodo por todas partes, incluyendo utensilios, camas, ropa y todo lo demás, no puede lavarse el piso y las cosas y así resulta imposible habitarlas; además, se necesita agua para beber, claro está, y para cocinar. ¡Qué paradoja! El agua que ha hecho inhabitables las viviendas por su exceso por arriba y por abajo, las hace inhabitables también ahora por su ausencia como bien utilizable.
El asunto del agua es que hay cinco roturas de tubos en diferentes partes. La más problemática es la rotura del tubo 8, un tubo madre por el cual llega el agua del depósito lejano a todas estas comunidades. Está roto a la altura antes de la llegada a la comunidad Nuevo Amanecer , la primera de ellas, por la calle principal de la zona. Esta bajo una gran bolsa de agua que se ha formado encima de donde pasa el tubo y por eso no se puede trabajar en ella hasta que se saque esa agua estancada, como un gran hoyo de varios metros de ancho y de profundo.
Quien lleva todo el agua potable de las comunidades de la zona es la administradora de agua formada por las comunidades, es decir nuestra. No ha podido trabajar hoy porque las bombas achicadoras que tenía, cuatro, se anegaron con la llena de estos días y han quedado inservibles. Necesitan que les presten una grande para realizar los trabajos que esperan sea mañana mismo viernes.
Tampoco hay energía eléctrica. Hasta casi este momento. De la distribuidora Deusem me comunican que dentro de una hora proporcionarán energía a toda la zona, excepto la parte inundada de Nuevo Amanecer 1. Así que dependemos del acierto en reparar los tubos de conducción de agua dañados para iniciar el retorno anhelado y masivo a nuestras comunidades.
18 h 20 m Esta nota no es tan importante, pero quiero trasmitirles que esta tarde a las 14 h entré por una de las puertas de mi casa en Nueva Esperanza -por la otra, la de mi parte o habitación de la casa, no pude por algo que encontré luego caído presionando contra ella en su parte interna-: bueno, todo lleno de lodo, todo tirado aquí y allá, libros, biblias, juguetillos para niños por el suelo llenos de humedad y lodosos, y, bueno ni quise mirar más. Se salvó el estante donde se encontraba el proyector de diapositivas, pero no el otro de al lado con la cámara fotográfica y los libros y útiles para las eucaristías, por ejemplo. De la ropa no quise ni mirar. Se nos fue con la fuerza del agua una mesa buena de madera, de Malaysia, que tenía fuera en el corredor y no aparece por ninguna parte. Dejé dos ventanas abiertas para que fuera secandose la humedad interior de la casa. El agua subio cinco bloques y medio en el zaguán o corredor, esto es un metro y diez centímetros. La refrigeradora apareció tumbada en el suelo, como derrotada, caída del pedestal de cuatro bloques en que estaba colocada dentro de la casa. Como digo en la otra nota de las 18 h, hasta que no tengamos agua corriente en nuestras casas, mejor dejarlo como está.
21 h En Nueva Esperanza permanecen un grupo de hombres, casi todos jóvenes, que duermen en hamacas en la tarima cementada que existe en la comunidad, en el centro del parque, junto a la casa comunal. Están tranquilos, no les faltan alimentos, ni agua, y después de la situación crítica para todos ellos del lunes en la noche, hoy parecen un grupo de hermanos conviviendo con alegría una situación inesperada. Hoy se les han incorporado varios más y, seguro, mañana muchos otros. Y también regresarán este viernes a sus casas mujeres, aguantando como puedan hasta que llegue el agua por las tuberías y no por las calles. Confiamos que mañana se solucione el problema al repararse las tuberías rotas estos días pasados. Los perros son quienes ocupan las calles olfateando algún resto alimenticio aquí o allá. Y todavía queda alguno subido al tejado de la casa comunal, como si no creyera que ya pasaron esos momentos sorprendentes. Un pollo que se libro de ir a la sartén el mismo día de las inundaciones y ha resistido junto a los jóvenes estos días, sigue ahí, al lado de ellos, y le llaman Campeón. Algunos chanchos han sido rescatados, pues sobrevivieron en condiciones imposibles, pero uno de ellos, ya ahogado, ha servido de fiesta alimenticia durante un par de días. Y así sigue la vida en Nueva Esperanza. Y desde los albergues, desde las casas amigas de acogida, llegan a la comunidad, miran un rato sus pertenencias tiradas aquí y allá, enlodadas, inservibles o quién sabe qué, y se vuelven hasta el próximo, quizá definitivo viaje de regreso. Y los carros que quedaron en la cancha o en algunas casas, lugares que parecían altos y suficientes para pasar la llena, hoy son revisados por nuestro mecánico destacado, Raúl, pues de momento resultan inservibles, no funcionan y tienen graves dificultades para que lleguen a hacerlo algún día. La calle de acceso a Nueva Esperanza ha sido reparada de urgencia hoy mismo, echando material de piedra y tierra pedregosa, porque llegó a la zona, a la cancha de Ciudad Romero, en helicóptero, el viceministro de agricultura y ganadería, y por tierra muchos funcionarios, policías, miembros del ejército, periodistas y otros.
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