dimecres, 16 de novembre de 2011

Purificación (Angel Arnaiz)

Algo pesa, o pasa, en el alma. En el fondo más fondo de uno mismo. El agua se ha ido –por el momento, por este año incluso, ¿hasta el próximo?-, pero un poso pesa en el hondón de mí, de mi vida, de mi persona, de mi realidad intransferible. Y de las familias, y la comunidad, y toda la población del Bajo Lempa.

Es como el polvo fino, fino, que ha quedado en piso de las casas, en las paredes, en los muebles, en las calles, al paso de las aguas de esta macrollena o superinundación de este octubre 2011. Lo limpias, lo vuelves a limpiar y ahí está. En las calles que van hacia la bahía de Jiquilisco, hacia el sur, piedras lavadas, sueltas, de todos los tamaños. En las calles que van de oriente a poniente o en la dirección contraria, si ustedes prefieren, de oeste a este, polvo, polvillo, una capa de polvo que cubre tus zapatos, no digamos ya yinas o sandalias, o pies descalzos. ¿Y en tu alma, cómo ha quedado esa agua lodosa en tu interior? ¿Se ha ido ya? ¿Ha lavado tus preocupaciones, tus quereres, tus pensamientos? ¿Hasta la próxima?


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