dimecres, 16 de novembre de 2011

Postllena

Crónica de Angel Arnaiz (a través de Facebook)

Ya la calle se secó; ya las tierras se secaron; ya las casas se secaron también. Pero el agua queda en lo profundo. En lo profundo del alma. En lo profundo de los sentimientos. En lo profundo de las preocupaciones. Ya la risa se secó. Sólo los niños, las niñas, sonríen al pasar, lanzan una mirada de apoyo a sus juegos, a sus dichos.

A los mayores de edad nos falta hasta el aliento a la hora de hablar. Ya no está el chiste fácil y puntual ante la situación. Ya las calles se ven vacías más de la mitad del día. Y los patios de las casas, limpios, aparecen lavados de vida. Como que quieren reverdecer de nuevo. El polvo fino, fino, indestructible, traído por la torrentada de la llena cubre solares. Así se han ido haciendo esas tierras durante los últimos siglos.

De llenas e inundaciones. Tierras de aluvión, sin compactar todavía. Y, por eso también, tierras fértiles. Las calles de norte a sur, hacia la bahía, lavadas por el agua, puro pedregal. Las calles de oriente a poniente llenas de ese polvo fino, fino. La calle principal destrozada durante kilómetros por grandes hoyos y pérdida de la capa asfáltica y de la otra, si tenía alguna de subsuelo. Ahorita vienen las resiembras. La recrianza de pollitos y gallinas. La vuelta de los cerdos a algunos lotes de viviendas. La reelaboración del proyecto productivo de la cooperativa. El final del año escolar. Y al regresar ya veremos. El nuevo curso como nueva etapa acumulada en enero cercano. Y las clínicas o unidades de salud en veremos.

Tal vez con las aguas se haya ido también el nuevo hospital de especialidades que el Ministerio de salud iba a construir en la zona. Ya todo estaba preparado para iniciar su construcción. Todo. Incluso el saber que estamos en una zona que se inunda con las lluvias. Pero no esperábamos esto. Esto es más que lo pensable. Y la Confederación Hidrográfica del Río Lempa (CEL) tiene una responsabilidad estructural añadida: reparar los daños económicos en la zona del Bajo Lempa como principal causante de la macrodescarga de agua de la presa 15 de setiembre en octubre del año 2011.

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